Teatro alla Scala
Verdi LA TRAVIATA
Anna Netrebko, Chiara Isotton, Leo Nucci, Francesco Meli, Costantino Finucci, Abramo Rosalen, Alessandro Spina, Chiara Tirotta. Dirección: Nello Santi. Dirección de escena: Liliana Cavani. 9 de marzo de 2017.
 
Anna Netrebko dio vida a Violetta junto a Francesco Meli (Alfredo) y Leo Nucci (Germont père) © Teatro alla Scala / Brescia e Amisano
 
La verdadera première de esta reposición de La Traviata cuyas funciones comenzaron a finales de febrero con Aylin Pérez como protagonista se produjo el 9 de marzo, con el esperadísimo debut local en el rol de la ilustre cortesana de la no menos insigne soprano Anna Netrebko. Fue esa una noche memorable, de las que acaecen de milenio en milenio. Impactante y deslumbrante, la rusa, “fémina dos veces” –como se canta en la Fedora de Giordano–, llegó y triunfó. La suya fue una voz emitida con derroche de armónicos pero sin dejar de perder empaque en sus pianissimi estremecedores y con un legato de gran escuela. Intérprete magnética que se impone sobre todo y todos, tanto en la actuación –haciendo su personalísima Violetta sin preocuparse demasiado de las indicaciones de la regia– como en el canto, coronó su presencia con una técnica perfecta.
En la sala había una amplia presencia de fans de Netrebko procedentes de todos los rincones del mundo, ya que esta función –como las otras dos que protagonizó los días 11 y 14– estaba programada fuera de abono. Todas las representaciones colgaron el cartel de “Entradas agotadas” y no cabía duda de cuál iba a ser el resultado; el público sin distinción acabó sin aliento y rendido a los pies de la nueva zarina rusa.
¿Algún crítico fuera del coro? Inevitablemente: algunos no pueden digerir que esta producción de Traviata, por fin “de Verdi”, obtenga el éxito arrollador que no alcanzó el montaje que se estrenó en 2013, el de los calabacines y la pasta, francamente infumable. Esta propuesta escénica de Liliana Cavani, con el precioso decorado de Dante Ferretti y el deslumbrante vestuario de Gabriella Pescucci, podría calificarse de historicista. Es inútil buscarle tres pies al gato: la mayoría del público lo que quiere ver en Traviata son las películas El gatopardo en casa de Violetta y Lo que el viento se llevó en la de Flora.
Nello Santi y Leo Nucci, veteranos en sus respectivos cometidos de director y de Germont père, llevaron a cabo una labor sencillamente perfecta –pese a dos desaforados abucheos tan irrespetuosos como inútiles– a la hora de sostener el uno y enfrentarse el otro a ese torbellino que respondía al nombre de Netrebko. Muy bien el Alfredo de Francesco Meli, por fin recuperado de un resfriado que le obligó a cancelar dos funciones previas. El tenor italiano se integró perfectamente en el escenario y demostró tener mucho feeling con la Anna de todas las Rusias.
Otra anécdota significativa de la velada fue la impresionante cola –más de cien personas– formada ante la taquilla, con aficionados a la caza de entradas last minute: efecto Netrebko. * Andrea MERLI

 

 
 
 
 
 
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