CRÍTICAS

Staatsoper
Verdi NABUCCO
Leo Nucci, Anna Smirnova, Roberto Tagliavini, Rachel Frankel, Bror Magnus Todenes. Dirección: Guillermo García Calvo. Dirección de escena: Günter Krämer. 14 de febrero.
 
Leo Nucci y Anna Smirnova, Nabucco y Abigail en Viena © Staatsoper / Michael Pöhn
 
La última producción de esta obra, que data de 2001, muestra lo transitorio que es el tiempo. Günter Kramer, en efecto, hizo del personaje de Nabucco una especie de Silvio Berlusconi, pero, ¿quién sabe ya hoy día quien fue Berlusconi? Pese a lo extraño del montaje y a su falta de atmósfera auténtica, la velada fue magnífica. La orquesta tocó admirablemente y Guillermo García Calvo, que dirigía aquí la obra por vez primera, hizo acopio de sentimiento y delicadeza, aunque la relación entre foso y escena no siempre fuera perfecta. García Calvo seguirá viviendo en Viena aun habiendo sido nombrado futuro director musical de la Ópera de Chemnitz.  
Anna Smirnova cantaba el papel de Abigail y, aunque demostró tener todos los agudos, su precisión no fue absoluta: se trata de una mezzo que con frecuencia canta partes de soprano, cosa que puede hacer pero al precio de una cierta monotonía en la emisión que le priva de ser considerada una intérprete de primer nivel. Sí demostró serlo Leo Nucci –Premio ÓPERA ACTUAL 2013–, quien dominó toda la representación aun viéndose afectado por los síntomas de una gripe, lo que no influyó en su rendimiento vocal y firmando un excelente Nabucco. Su sentido del canto expresivo y su sólida voz, aun siendo menos vigorosa que antaño, le permitieron lucirse en un “Dio di Giuda” que fue recompensado con la mayor ovación de la noche. Coronó, por cierto, la cabaletta “O prodi miei, seguitemi” con un espectacular La bemol agudo, nota que ya había interpolado en su dúo con la soprano. Una demostración más de que se trata de un gran artista que sabe acompañar su canto con una autoritaria presencia en escena. 
El joven Roberto Tagliavini fue un excelente Zaccaria en su debut con la compañía, aunque su registro grave es susceptible aún de mejora. Cuando todos los registros muestren un nivel parejo podrá sin duda desarrollar una gran carrera como basso cantante. Con sus 23 años el tenor Bror Magnus Todenes fue un Ismaele de nivel y lo mismo puede decirse de Rachel Frenkel en el papel de Fenena, en el que sustituía a una Ilseyar Khayrullova demasiado esforzada en las representaciones anteriores. Sorin Coliban (Gran Sacerdote de Baal), Benedikt Kobel (Abdallo) y Caroline Wenborne (Anna) cumplieron también sobradamente. El coro estuvo espléndido en el “Va, pensiero”.  * Gerhard OTTINGER
 
 

 

 
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