CRÍTICAS

Gran Teatre del Liceu
Vivaldi  TEUZZONE
Paolo Lopez, Marta Fumagalli, Sonia Prina, Roberta Mameli, Aurelio Schiavoni, Carlo Allemano. Dirección: Jordi Savall. V. de concierto, 24 de febrero de 2017.
 
Jordi Savall estrenó Teuzzone en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill
 
Esta lujosa propuesta de la primera ópera completa de Vivaldi interpretada en el Liceu –el Farnace de 2014 era solo una amplia selección–resultó reveladora, confirmando que hay aún mucho que descubrir en la música del Barroco. Partitura bellísima, con arias de singularísima inspiración y un ritmo dramático siempre bien marcado, triunfó en un Liceu que presentaba bastantes claros, gracias a una interpretación soberbia a cargo de Jordi Savall y sus huestes, en una versión de Le Concert des Nations a la altura de sus mejores prestaciones históricas y con una guía magistral por parte del director catalán, variado y suelto en la agógica y cuidadoso de las gradaciones dinámicas. La presencia en el conjunto orquestal de dos ejecutantes chinas con instrumentos típicos de su país añadió picante al continuo y al ripieno, con dos insólitas apariciones solistas preludiando cada una de las dos partes en que se dividió el concierto.
El cuadro de solistas vocales fue sólido y de un nivel alto, aun con el inconveniente de haberse asignado el papel protagonista a un falsetista –Vivaldi lo escribió para una soprano–, en este caso Paolo Lopez, también presente en la grabación discográfica de la obra, poseedor de un timbre desabrido y quejumbroso que hacía muy artificiosa la solución. Destacaron en mayor medida Sonia Prina, que se inventó una tesitura de contralto que no es la suya pero que confirmó su conocida disposición para el canto de agilidad; Marta Fumagalli, Zidiana muy musical pero con una voz de escasa proyección y con un registro grave proclive a destimbrarse, y Roberta Mameli, soprano de voz fresca y puntiaguda que tuvo a su cargo el personaje de Ciro. Furio Zanasi, lejos de su mejor forma, confió en su indudable clase para defender el papel de Sivenio y Aurelio Schiavoni fue un Egaro de escasa presencia. A destacar el tardío debut liceísta de un veterano como Carlo Allemano, que dio inusitado relieve a los poco lucidos papeles de Troncone y Argonte. Una aportación cultural que debió merecer una mayor respuesta del público.  * Marcelo CERVELLÓ
 
 

 

 

 

 
 
 
 
 
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