CRÍTICAS

Gran Teatre del Liceu
Francesconi  QUARTETT
Robin Adams, Allison Cook. Dirección: Peter Rundel. Dirección de escena: Àlex Ollé. 22 de febrero de 2017.
 
Dos escena de Quartett en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill
 
 
No hay duda de que el compositor italiano Luca Francesconi creó en su momento una ópera muy potente que llega de forma clara al público internacional. Desde el estreno absoluto de Quartett en 2011 en La Scala de Milán, la obra se ha seguido programando por todo el mundo, y no solamente en esta extraordinaria producción de Àlex Ollé (La Fura dels Baus), sino también en otros dos montajes que en total se han visto en una docena de ciudades. El autor lleva compuestas ocho obras líricas para la escena en formatos tradicionales y contemporáneos que van desde las óperas de cámara a la radiofónica, pasando por la vídeo-ópera. En Quartett Francesconi es también el autor del libreto, escrito en inglés para crear una cierta distancia usando una lengua neutra y fría, ya que el argumento es extremadamente violento y los diálogos, de muy alto voltaje. La trama se inspira en la obra teatral del mismo título de Heiner Muller, basada asimismo y de manera libre en Las amistades peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos. Una trama llena de dolor y sangre que está presentada con una música que muy conscientemente trata de ser sorprendente, agresiva e incluso perturbadora, y que llega al espectador. A pesar de la modernidad de la instrumentación –con música en directo que en ocasiones es manipulada ofreciendo ecos, amplificaciones, distorsiones, junto a música pregrabada del estreno absoluto en Milán o creada electrónicamente–, el resultado es realmente diferente, y funciona: llega al espectador con fuerza, en ocasiones a través de los altavoces instalados por toda la sala. 
 
La parte vocal, siempre la más difícil para los compositores contemporáneos, ya es otra cuestión. Quizás está un escalón por debajo del resto de oferta sonora a pesar de que, gracias al nivel de los diálogos y la fuerza de la trama, la ópera se consume con gran interés durante las trece escenas y los noventa minutos de duración contando con un canto más recitado que propiamente lírico. Los dos impresionantes protagonistas, la Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, aislados en su mundo nobiliario de exceso y depravación, son bastante complejos: se desdoblan a su vez en su contrario y en otros personajes en una trama de excelente juego teatral. 
Los dos cantantes que actuaron en Barcelona eran los mismos que en el estreno milanés, destacando muy especialmente la elegante, sensual y temperamental Marquesa de la mezzosoprano Allison Cook, perfecta a nivel actoral y canoro con un destacado registro grave y bella y amplia emisión vocal. El muy destacado Valmont fue cantado por el elegante e impulsivo barítono Robin Adams, que además tuvo que cantar en falsete en diferentes pasajes. 
 
Quartett demostró ser una obra importante por ella misma, de compleja clasificación, que alcanzó un mayor impacto por la espectacular producción de Àlex Ollé, basada principalmente en un increíble cubículo suspendido en medio del escenario representando el aislamiento emocional de los protagonistas, sumado a unas proyecciones gigantes que ocupaban casi todo el escenario que le daban una dimensión espectacular al aspecto visual e interior de la trama. Una importante éxito de una ópera contemporánea ante un público poco habitual y que no llenaba del todo el Gran Teatre del Liceu.  * Fernando SANS RIVIÈRE
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Contáctanos
 
Dir:C/ Loreto 13-15, Esc. B. entlo 1ª, 08029,- BARCELONA
 
Tel: (+ 34) 93 319 13 00