CRÍTICAS

Viena
Staatsoper
Verdi IL TROVATORE
Roberto Alagna, Anna Netrebko, Ludovic Tézier, Luciana D’Intino, Jongmin Park. Dirección: Fabio Armiliato. Dirección de escena: Daniele Abbado. 15 de febrero.
 
Roberto Alagna y Anna Netrebko, Manrico y Leonora en Viena © Wiener Staatsoper / Michael Pöhn
 
Habían transcurrido en Viena 16 años sin Il Trovatore, pero esta nueva producción compensó sobradamente esta deficiencia. El montaje escénico de Daniele Abbado no adquiere un especial relieve pero no molesta. El regista traslada la acción a la España de la Guerra Civil y a esa idea se atiene el vestuario de Carla Teti, con detalles que incurren en incorrecciones históricas. Una puesta en escena aburrida en general y sin una dirección de actores propiamente dicha. Por otra parte, no presenta dificultades para los nuevos cantantes que puedan venir a integrarse en ella. Uno de sus principales defectos es que buena parte de la acción tiene lugar en el fondo del escenario, con lo que los espectadores de los pisos altos se quedan sin ver prácticamente nada. La escenografía de Graziano Gregori tiene un marco único y solo presenta variaciones en los forillos y en el diseño de luces y hay que reprochar, en fin, al regista el uso excesivo de figurantes, especialmente durante las arias.
 
Mucho mejor resultó la vertiente musical. La orquesta actuó a las órdenes de un excelente Marco Armiliato, que protagonizaba su primer estreno aquí por todo lo alto. Pero no solo él, sino todo el reparto de cantantes hacía por primera vez el Trovatore en Viena. El mejor fue Ludovic Tézier, que pudo exhibir su bella y homogénea voz de barítono y un perfecto legato como Conde de Luna. De haber mostrado algo más de temperamento, hubiera sido la suya una interpretación perfecta. Anna Netrebko, que al día siguiente recibiría la distinción de Österreische Kammersämgerin, cantó el papel de Leonora con un centro oscuro, buenos agudos y atractivos piani. No todo en su versión fue perfecto pero en conjunto puede hablarse en su caso de prestación de muy alto nivel. Para Roberto Alagna, este Manrico que había cantado en otro tiempo con éxito en distintos escenarios internacionales, llegaba un poco tarde, ya que su repertorio está derivando hacia partes más afines a un repertorio spinto. La voz ha perdido flexibilidad y facilidad en el registro superior, pero a pesar de ello hizo un buen trabajo, cantando con gran estilo y fuerte intensidad. Magistral en la romanza “Ah! Sì, ben mio”, en el Do agudo de la cabaletta subsiguiente tuvo algún problema. Luciana D’Intino, que regresaba a la Staatsoper tras dos años de ausencia, mostró una excelente disposición y supo ofrecer una Azucena de primera clase, realizando también un gran trabajo como actriz. Jongmin Park fue un Ferrando de hermosa voz de bajo. Jinxu Xiahou (Ruiz), Simina Ivan (Ines), Wolfram Igor Derntl (Mensajero) y Michael Wilder (Viejo gitano) cumplieron. El coro preparado por Thomas Lang estuvo impecable. * Gerhard OTTINGER
 
 
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