CRÍTICAS

Oviedo
Teatro Campoamor
Usandizaga LAS GOLONDRINAS
Carmen Romeu, Nancy Fabiola Herrera, Rodrigo Esteves, Jorge Rodríguez-Norton, Felipe Bou, Mario Villoria. Dirección: Óliver Díaz. Dirección de escena: Giancarlo del Monaco. 16 y 18 de febrero.
 
 
La producción de Giancarlo del Monaco para La Zarzuela inauguró la nueva edición del Festival de Teatro Lírico de Oviedo © Teatro de La Zarzuela / Javier del Real
 
El XXIV Festival de Teatro Lírico Español abrió el telón con Las Golondrinas de José María Usandizaga, que se esperaba con expectación en la nueva producción del Teatro de La Zarzuela. El nuevo espectáculo colgó el cartel de aforo completo en el Teatro Campoamor las dos funciones; esta temporada ya no hay una tercera. Y la afición musical lo lamentó en este arranque de ciclo, con una propuesta redonda, se mire por donde se mire. Estas Golondrinas ponen en valor un título que no se recordaba en el Campoamor. La obra, con libreto de Gregorio Martínez Sierra y María Lejárraga, contribuyó en 1914 a reavivar debates por la regeneración del teatro lírico español. Es una obra muy moderna en su factura, mientras amplía la propuesta de síntesis de un Ruperto Chapí, en una amalgama postromántica que conecta con las tendencias musicales entrado ya el siglo XX.
 
La nueva producción que firma Giancarlo del Monaco acentúa la crudeza del drama con tintes cinematográficos, para ampliar la dimensión de unos personajes llenos de aristas. El punto de inflexión definitivo es la marcha de Cecilia, cuando chocan las realidades de ambas mujeres, que ya no parecen tan distintas. La actuación de Carmen Romeu fue enorme: la inocente Lina, que estruja su alma hasta el tormento. Con ella, la alegría de Colombina se ensombrece tras la famosa pantomima, resuelta de manera magistral en toda su fantasía, con Romeu cual títere. La soprano brilló con luz propia en los momentos de mayor intensidad, como en los dúos con Puck, con su voz generosa y flexible para alcanzar los claroscuros del personaje, que resulta perturbador.
 
Nancy Fabiola Herrera fue la perfecta Cecilia: para enmarcar el drama con sus encuentros con Pierrot. La mezzo lució una presencia imponente, con el emotivo “Fuego de paja en el viento” para cortar el aliento, en una interpretación firme y voluptuosa en sus medios vocales. En el centro del drama, el payaso de cara blanca busca con obsesión el cariño. Rodrigo Esteves fue ese Puck posesivo hasta la enajenación, en una actuación in crescendo desde “Caminar, caminar”, en la que mostró el dominio de una amplia línea vocal, perfectamente timbrada, para esa tensión dramática de su papel, que sucumbe con violencia expresiva. Felipe Bou y Jorge Rodríguez-Norton redondearon el elenco, y en especial el tenor como Juanito, resuelto en lo vocal y actoral, inspirado en Charlot. Hay que destacar el trabajo con los cantantes de la dirección musical, a cargo de Óliver Díaz, al frente de una Oviedo Filarmonía vibrante y preciosista, en una partitura imaginativa, con gran carga dramática desde el foso. El único pero fue quizá la necesidad de mayor ajuste vocal en los números con la Capilla Polifónica, aunque se desenvolvió eficaz en la escena. El título supuso un inicio de temporada de elevado empaque artístico, que toca mantener hasta la bajada de telón. * Diana DÍAZ
 
 
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