CRÍTICAS

Teatro del Giglio
Rossini LA CENERENTOLA
Pietro Adaini, Pablo Ruiz, Teresa Iervolino, Matteo D’Ippolito, Marco Filippo Romano, Isabel de Paoli, Giulia Perusi. Dirección: Erina Yashima. Dirección de escena: Aldo Tarabella. 10 de febrero de 2017.
 
Giulia Perusi, Teresa Iervolino e Isabel de Paoli en La Cenerentola © Teatro del Giglio / Andrea Simi
 
 
Este espectáculo nacía como homenaje a Lele Luzzati, pintor, escenógrafo y diseñador de vestuario, en el décimo aniversario de su fallecimiento. En cierta manera era una evocación del pasado y de los hermosos recuerdos de la Cenerentola por él firmada en 1978, cuando la temporada tenía lugar en el Teatro Margherita de Génova. A renovar el fasto y la alegría de entonces se ha dedicado la regia actual de Aldo Tarabella, que no se limitó a desempolvar decorados y trajes, sino que supo hacer vivo el recuerdo de entonces con una nueva producción nueva y original.
 
Admirable, en tal sentido, la labor de restauración de los jóvenes alumnos de la Fundación Cerratelli, gracias a la cual volvieron a brillar los atuendos originales para una escenificación que viajará después a Rávena y Piacenza, mientras la intervención en la escenografía de Enrico Musenich supo recrear un mosaico de edificios e internos genoveses con elementos que se componían y descomponían una y otra vez merced a la intervención de mimos y técnicos invisibles. Fiel al estilo Ponnelle, Tarabella transformó todos los elementos puestos a su disposición en un perfecto engranaje de relojería teatral, que se apoyaba también en la divertida coreografía de Monica Bucci y el acertado juego de luces de Marco Minghetti para dar lugar a un espectáculo fresco y divertidísimo.
 
Si la parte visual conquistó enseguida, no menos exaltante resultó la vertiente musical con la dirección de Erina Yashima, una alemana alumna de Riccardo Muti que llevó a la Orquestra Giovanile Luigi Cherubini con un ritmo sostenido y unos criterios de lectura plenamente convincentes, aunque en esta primera representación algún forte pareciera excesivo. Muy apreciada también la labor del coro masculino de los Melodi Cantores preparados por Elena Sartori.
 
En un reparto en el que todos sus integrantes parecían inspirados hay que destacar al Alidoro del prometedor bajo Matteo D’Ippolito, admirable en las agilidades de la difícil aria “La del ciel nell’arcano profondo”, con una buena participación de las hermanastras Giulia Perusi, petulante Clorinda, e Isabel De Paoli, una imponente mezzo como Tisce. El tenor palermitano de 23 años Pietro Adaini fue un espléndido Don Ramiro, con unos sobreagudos que le valieron una gran ovación en su aria. Las simpatías del público, con todo, parecieron dirigirse especialmente a los personajes bufos de la ópera: el Dandini del barítono onubense Pablo Ruiz, exacto de vocalidad y de estilo apropiado, y el bajo-barítono Marco Filippo Romano, un brillante ejemplo del típico bufo rossiniano de voz extensa y gran precisión en el sillabato. Triunfal acogida por parte del público, que le ovacionó con especial insistencia después de su segunda aria “Sia qualunque delle figlie” y en los saludos finales. Preciosa, en fin, la gran protagonista que supo ser la mezzo Teresa Iervolino, que debutaba el papel y que mostró el sedoso terciopelo de una voz que une a la belleza del timbre una deliciosa naturalidad en el fraseo. Ello da al personaje una tinta especial que en algunos aspectos no dejó de recordar a la inolvidable Lucia Valentini Terrani, que estrenó en su día este bellísimo vestuario de Luzzati. * Andrea MERLI
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
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