Semperoper

Wagner Siegfried

Stephen Gould, Nina Stemme, Gerhard Siegel, Markus Marquardt, Albert Dohmen, Christa Mayer, Georg Zeppenfeld, Tuuli Takala. Dirección: Christian Thielemann. Dirección de escena: Willy Decker. 29 de enero de 2017.

 

 

Diferentes instante de la representación de Siegfried en Dresde © Semperoper / Klaus Gigga

 

Difícil ver y escuchar un Wagner como este en cualquier parte del mundo: un conjunto de excelente de cantantes, una orquesta de las mejores del mundo y a las órdenes del mejor director wagneriano de la actualidad, y en una puesta en escena interesante firmada por Willy Decker. El regista concibió la historia como una mera representación en un escenario sencillo de paredes cambiantes con un fondo que muta desde un teatro de marionetas pasando por la cueva donde se forja la espada, el bosque habitado por Fafner, la esfera terrestre de la que emerge Erda y el escenario de un teatro de ópera desde donde se podrá ver el despertar de Brunilda.

 

Como si se narrara un cuento para niños, el héroe entra acompañado de un oso de peluche y el dragón pasa de ser el dibujo en una pizarra a un monstruo articulado de cartón. También el pájaro del bosque tiene un alter ego en un niño, que a su vez representa en cierto sentido al Sigfrido que dejó de ser. El héroe mismo encarnará a todo joven que debe forjar su futuro, que cuestionará y terminará por asesinar a quien lo crió (Mime) y que una vez que ha ganado la batalla con la muerte del dragón puede acceder no tanto al amor como al sexo.

 

La Orquesta de Dresde es simplemente una máquina que funciona a la perfección y que, a través de un sonido de impresionante belleza y amplitud, accede a los detalles más mínimos de la partitura. Por supuesto, al frente estaba Christian Thielemann, un conocedor profundo de esta música, artista sensible y certero, que sabe conducir el flujo sonoro desde la rotundez del acompañamiento al recitativo wagneriano hasta el esplendor sublime.

 

Thielemann contó con un grupo de voces casi sin igual sobre la faz de la Tierra. En primer lugar, el inagotable y enorme Siegfrid de Stephen Gould, de volumen tan generoso como su entrega, agudos resplandecientes y capaz de comunicar todas las estaciones del viaje de su personaje. Nina Stemme fue una Brünnhilde plena y de sutil juego escénico. Ovacionado resultó el alambicado, malévolo, miedoso y envidioso Mime de Gerhard Siegel, dueño también de un material vocal de gran fortaleza. Algo opaco el Wanderer (Wotan) de Markus Marquardt, aunque muy bien cantado, y notables tanto Christa Mayer (estremecedora como Erda) como Georg Zeppenfeld (Fafner), Albert Dohmen (Alberich) y Tuuli Takala (El pájaro del bosque). En suma, una noche gloriosa premiada con veinte minutos de aplausos. * Juan A. MUÑOZ

 

 

 
 
 
 
 
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