Palau de la Música
Wagner El Holandés errante
José Antonio López, Catherine Foster, Eric Halfvarson, Charles Workman, Francisco Carujo, Marina Rodríguez-Cusí. Dirección: Yaron Traub. Dirección de escena: Allex Aguilera. 13 de enero de 2017.
 
Palau de la Música y Palau de les Arts colaboraron para llevar adelante este Holandes errante en versión semiescenificada © Palau de la Música / Eva Ripoll
 
Este Holandés errante aspira a ser un punto de inflexión en la relación entre el Palau de la Música y el Palau de les Arts, entidades que están preocupadas por dar una imagen de unidad y colaboración. Para ello, Les Arts ofreció a su equipo para llevar adelante esta versión semiescenificada de la ópera wagneriana. Bajo la dirección de Allex Aguilera, se creó una plataforma blanca que rodeaba la orquesta y por la que se movían los cantantes. Un telón delante del órgano servía también de pantalla sobre la que se proyectaban imágenes. Con ello, y con un inteligente movimiento escénico, consiguieron meter a la audiencia en el drama.
El reparto fue algo irregular. José Antonio López posee un buen dominio de la lengua alemana y su técnica le permite defender con gran dignidad el papel protagonista; si bien en el agudo se le escuchó cómodo, le faltó peso en el centro y grave para ser un Holandés de raza. Catherine Foster fue una espléndida Senta; demostró un dominio vocal absoluto del papel, con una voz de fácil emisión, pero también control sobre las dinámicas; a la voz no le falta belleza tímbrica. Además, psicológicamente consiguió retratar al personaje con credibilidad. Fue un lujo contar con el Daland de Eric Halfvarson: el veterano cantante sigue poseyendo un atractivo timbre y una sólida voz de bajo. Además, retrató un Daland de tintes ingenuos, a veces casi cómicos. Al inicio de la función se anunció que Charles Workman (Erik) se encontraba enfermo, pero que cantaría. Efectivamente, durante el acto segundo se percibió cierta tirantez en el agudo, que en la cavatina del tercero se convirtió en ruptura de cada nota alta. Francisco Carujo, por su parte, fue un timonel de bella voz pero trémula.
Yaron Traub condujo con diligencia, atento a las dinámicas, pero sin la intensidad y continuidad dramática que exige la ópera. Nunca ha sido su especialidad, pero siempre había ofrecido buenas versiones de los fragmentos wagnerianos que había dirigido. Por ello habría que haber esperado más en esta que era la primera ópera íntegra de Wagner que interpretaba. La orquesta defendió la obra a buen nivel, si bien faltó algo de brillo en la cuerda al inicio o, a veces, los metales sonaron pesados. Por no hablar de algunas imprecisiones. Todo lo contrario el Cor de la Generalitat, que mostró, una vez más, sus excelencias. Hay que destacar especialmente su magnífica interpretación en el acto tercero. * César RUS
 

Palau de la Música y Palau de les Arts colaboraron para llevar adelante este Holandés errante en versión semiescenificada © Palau de la Música / Eva Ripoll

 
 
 
 
 
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