The Royal Opera – Covent Garden

Benjamin WRITTEN ON SKIN

Barbara Hannigan, Christopher Purves, Victoria Simmonds, Iestyn Davies, Mark Padmore. Dirección: George Benjamin. Dirección escénica: Katie Mitchell. 13 de enero de 2017.

 

Dos momentos de la representación de Written on Skin en Londres © Royal Opera House / Stephen Cummiskey

 

Vista por tercera vez, he aquí una obra que revela sus varios significados. Si la historia superficial dice al espectador que trata con la época medieval, parte del excelente diálogo de Martin Crimp acerca al público a la actualidad, y esto se refleja en la maravillosa producción de Katie Mitchell en la que el hoy y el ayer se encuentran uno al lado del otro y los personajes transitan entre ambos espacios/tiempos. Hay muchas referencias contemporáneas, como la obsesión del personaje del Protector por ser cada vez más rico y más celebrado; la Mujer que desea ser tratada como persona de igual a igual, y el Ángel, que es también El Joven, que solo piensa en sí mismo y en satisfacer a la sociedad y sus símbolos. Es cierto que La Mujer lo seduce, pero eso precipita la extinción de ambos, dejando todo en su lugar. Es una obra que parece desconectada y quizás desee reflejar la desconexión que existe hoy entre la gente y la forma en que vive y es regida. La brutalidad con que El Hombre trata a La Mujer es algo familiar, dando la impresión de que hay mucho por andar en este sendero.

La música de George Benjamin es un portento de sonidos que van desde el fortissimo al más sutil pianissimo. El autor crea un ambiente desolador en el que el alma no existe, solo acciones que reflejan el dominio de una clase sobre el resto; un contexto en el que lo femenino no tiene lugar, y nada mejor para demostrarlo que en las dos escenas de La Mujer: la primera en la que seduce al Joven y la segunda en la que se muestra llena de energía sexual con su marido, que resulta impotente u homosexual. Este es un psicodrama de primera clase, un buen paso para el género operístico.

Una obra como esta demanda cantantes-actores sobresalientes. Barbara Hannigan descolló como La Mujer, con canto soberano, preciso, bello, con agudos en pianissimo que sedujeron al público y con una actuación escénica inmejorable. Christopher Purves fue El Hombre, actuado con refinamiento, con gestos que dominaban la escena; su dicción es perfecta y su violencia contenida daba miedo. Iestyn Davies fue el Joven, cantando con un registro de contratenor que se mezclaba perfectamente con la orquesta. Mark Padmore y Victoria Simmonds fueron los dos ángeles y también Mary y John, con sus referencias bíblicas.

Era el final de la obra, con música de suspense increíble, perfectamente orquestada por Benjamin, la que daba el mensaje más terrorífico: no era solo La Mujer la que se tiraba desde el segundo piso, sino que toda la sociedad de hoy es la que está caminando a cámara lenta hacia el precipicio. * Eduardo BENARROCH

 

 
 
 
 
 
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