The Metropolitan Opera House
Saariaho L’AMOUR DE LOIN
Susanna Phillips, Tamara Mumford, Eric Owens. Dirección: Susanna Mälkki. Dirección de escena: Robert Lepage. 1 de diciembre.
 
La Metropolitan Opera estrenó en Estados Unidos L’amour de loin de Saariaho © Metropolitan Opera / Ken Howard
 
La primera –y ya galardonada– ópera de la compositora Kaija Saariaho obtuvo un gran éxito en su estreno neoyorquino. Era la primera vez que la Metropolitan Opera presentaba una obra de una compositora mujer, la cual llegó también bajo la dirección musical de una mujer, Susanna Mälkki. La propuesta pudo verse en una nueva e innovadora producción de Robert Lepage. Con tantas primicias las expectativas eran más altas de lo normal y buena parte de ellas se cumplieron tanto en el aspecto musical como en el visual, que se complementaron en una mágica presentación.
La escenografía diseñada por Michael Curry tiene como base unas 30 franjas de luces LED que cruzan por completo el escenario desde la mitad del foso hasta el fondo. No solo pueden cambiar de colores, sino también elevarse produciendo un efecto de agua en movimiento asombrosamente real. Esas franjas estaban espaciadas de tal manera que permitían las apariciones del barco del peregrino y más especialmente de la formación coral, que actuó como un coro griego acuático, cantando y palmeando a manera de eco instrumental. El único elemento terrestre consistía en una grúa móvil que, cambiando de ángulos, representaba los castillos de los dos enamorados.
La partitura, que busca describir los aspectos emotivos de la trama combinando instrumentos acústicos con electrónicos, fue expertamente dirigida por la debutante Mälkki, quien mantuvo una excelente inercia energética haciendo lucir la magistral orquesta. De los tres roles de la obra, el más logrado fue el del Peregrino interpretado por Tamara Mumford, de voz voluminosa y flexible, dicción cuidada y un physique du rol natural. Si bien Eric Owens es un excelente cantante, el papel de Jaufre Rudel resultó demasiado agudo para su instrumento, muy sonoro, que perdió color y capacidad comunicativa; su actuación careció por completo de una indispensable aura romántica. Susanna Phillips se vio un poco más cómoda en la interpretación de la mujer perfecta, y, aunque luchó valientemente con la aguda tesitura del personaje, resultó más convincente en la parte hablada de su escena final.
Durante el único intervalo de la obra gran parte del público, que no estaba preparado para zambullirse en la experiencia, huyó desencantado del teatro. Los espectadores que se quedaron hasta el final de la función saludaron a los artistas con entusiastas ovaciones, reservando las más bulliciosas para la compositora y el libretista, que mostraron evidentes señales de emoción y agradecimiento. * Eduardo Brandenburger
 
 
 
 
 
Contáctanos
 
Dir:C/ Loreto 13-15, Esc. B. entlo 1ª, 08029,- BARCELONA
 
Tel: (+ 34) 93 319 13 00