Londres
The Royal Opera, Covent Garden
Offenbach LES CONTES D’HOFFMANN
Kate Lindsay, Thomas Hampson, Vittorio Grigòlo, Sofia Fomina, Christine Rice, Sonya Yoncheva, Eric Halfvarson. Dirección: Evelino Pidò. Dirección de escena: John Schlesinger. 21 de noviembre de 2016.
 
El montaje de John Schlesinger de Les contes d'Hoffmann volvió a subir al escenario del Covent Garden © Royal Opera House / Catherine Ashmore
 
La octava reposición de este montaje –que ha visto desfilar a verdaderas estrellas del canto como Domingo y Kraus– tuvo altibajos considerables en cuanto al elenco. Thomas Hampson ha sido un buen cantante en diferentes repertorios, pero los cuatro villanos le pesaron demasiado, aun cuando los hubiera abordado hace mucho tiempo, como en el Met, por ejemplo. Su registro de tipo aflautado y melifluo no casa con lo escrito y no hay peso ni sustancia en sus graves, y con estas carencias ni Lindorf, Coppélius, Dappertutto o Miracle suenan bien; se necesita una voz que muerda más. Como el poeta del título, Vittorio Grigòlo fue una figura ambivalente, totalmente poseído de su espíritu de artista, aunque su actuación resultó bastante amanerada. La voz es muy abierta y tiende a perder color, pero tiene los agudos, si bien un poco estridentes.
Las intérpretes femeninas cumplieron mejor que los masculinos, pero también con altibajos. Sofia Fomina dio vida a Olympia de forma brillante: sus gestos mecánicos provocaron la hilaridad del público y el canto fue generalmente preciso y espectacular. Por su parte, Christine Rice fue la personificación de la sensualidad como Giulietta, la cortesana en manos de un Hampson villano que en este caso resultó menos que de costumbre cantando “Scintille Diamant” de forma destimbrada. Sonya Yoncheva lució muy bien como la abrumada Antonia: su voz es fresca; su actuación suelta y convincente, cantando con dulzura y buen fraseo. Eso sí, aunque comenzó el trino final de forma excelente, lo terminó de forma borrosa. Por su actuación no quedó clara la razón que esgrimió el teatro para traer a aa cantante norteamericana Kate Lindsay para el rol de Niklausse, ya que su voz resultó agradable pero intrascendente en este complejo rol. Hay muchas mezzos británicas que lo hubieran cantado mejor. En los roles secundarios destacaron Eric Halfvarson como un Crespel confuso pero de excelente registro grave, mientras que Christophe Mortagne dio relieve y suspense a Spalanzani y Vincent Ordonneau, al mecánico sirviente Cochenille y también como un excelente Frantz.
La producción de John Schlesinger, bien repuesta por Daniel Dooner, ya se encuentra un poco polvorienta y vetusta; es hora de poner ideas nuevas para esta obra tan compleja y excitante. Los decorados de William Dudley resultan demasiado artificiales y han pasado de ser tradicionales a pasados de moda. No se piden producciones de concepto, pero sí algo fresco e inteligente que la Royal Opera debería considerar en lugar de reponer ad infinitum. El coro se lució en todas las ocasiones y se echó de menos una batuta más enérgica, con fraseo más preciso, que la de Evelino Pidò. Sus tempi no fueron ni rápidos ni lentos, manteniéndolos de forma semiaburrida por toda la velada. * Eduardo BENARROCH
 
 
 
 
 
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