Londres
The Royal Opera
Händel ORESTE
Angela Simkin, Jennifer Davis, Gyula Nagy, Vlada Borovko, Simon Shibambu. Dirección: James Hendry. Dirección de escena: Gerard Jones. Wilton’s Music Hall, 19 de noviembre de 2016.
 
La Royal Opera londinense programó un peculiar Oreste en el Wilton’s Music Hall © Royal Opera House / Clive Barda
 
El género llamado pasticcio, una obra que une un conjunto de números musicales compuestos para otras piezas, fue un formato muy en boga en el siglo XVIII. Los compositores solían citarse a sí mismos –como en el caso de Oreste– o a veces tomaban prestadas secciones conocidas de óperas de otros autores. Sea como fuera, el pasticcio llamado Oreste contiene suficiente tensión dramática por la fuerza del tema y, en este caso, por una producción provocadora pero a la vez sensible e inteligente. ¿Qué tiene que ver esta obra con el actual submundo de pandillas de barrio y graffiti? Al comienzo de la función parecía que este montaje se trataba de una de las locuras de Konzept tan de moda estos días, pero poco a poco comenzó a tener sentido creando una atmósfera de miedo y oscura, en la que los valores morales no existen. Händel siempre usaba sus obras para reforzar valores como la fidelidad, la honestidad y la amistad, y el final de este pasticcio, con la muerte del villano rey Toante, da esperanza a los personajes que tanto han sufrido en escena. Gerard Jones movió a los diversos roles con gestos íntimos que revelaban de inmediato sus emociones e impredecible estado mental.
 
El reducido espacio del Wilton’s Music Hall, con su acústica brillante, ayudó al público a percibir las gracias de los cantantes jóvenes del Programa Jette Parker, que destacaron por su preparación y buen canto. Angela Simkin, en el rol principal de Oreste, mostró una voz rica y generosa –es una mezzo de calidad y una cara muy expresiva. Jennifer Davis, como su hermana Ifigenia, ofreció poder dramático con una voz predominantemente lírica e incisiva. Vlada Borovko, en cambio, fue una Ermione de voz redonda, elegante y lírica en busca de su esposo Oreste, mientras que Gyula Nagy actuó de forma magnífica como el servil Filotete que sigue las órdenes de Toante ciegamente, pero que a su vez está enamorado de Ifigenia y dispuesto a traicionarlo. Simon Shibambu encarnó a un temible Toante, un monarca caprichoso que eliminaba a todos los extranjeros que pisaban su territorio pero que estaba listo a hacer una excepción en el caso de la bella Ermione.
 
Händel adoptó la ciudadanía británica y es considerado inglés. Esa es una de las razones por las cuales en Londres siempre se ven y escuchan buenas interpretaciones de sus obras, impecables musicalmente. Eso mismo se dio en esta ocasión con la Southbank Sinfonia, cuyos diez integrantes respondieron –desde el costado de la sala, bajo un balcón– de forma brillante a las atentas y precisas indicaciones del joven director James Hendry, a quien se le augura un muy buen futuro. * Eduardo Benarroch

 

 
 
 
 
 
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