MI VERSIÓN FAVORITA

El arte de Teresa Berganza se impone en estas sugerencias discográficas para prepararse la ópera de Mozart que este mes vuelve a la cartelera madrileña.
 
ÓPERA ACTUAL 196
(NOVIEMBRE 2016)
 
M. Padmore, A. Pendatchanska, B. Fink, S. Im.   
Freiburger Barockorchester. Dir.: R. Jacobs.    
Harmonia Mundi HMC 901923. 2 Cd. 2016.
 
Conseguir que el oyente pueda prescindir sin más del recuerdo de los ilustres solistas vocales que han agraciado las versiones anteriores de esta ópera es todo un mérito y lo logra esta lectura de René Jacobs, magnífica en el espectro musical –la gloriosa Freiburger Barockorchester está ahí para algo– y sobre todo especialmente motivada para dar a conocer la obra en toda su integridad, con los recitativos trabajados al buril en la acentuación y en el carácter y con una continuidad dramática que hace que las líneas de canto se integren en el discurso con una trabazón impecable. El propio Jacobs desentraña desde las páginas del libreto las verdaderas caracteristicas de la obra, saliendo al paso de los tópicos al uso y abogando por la plena recuperación del texto y la adecuada gestión del ritmo y la prosodia de la letra puesta en música. En la distribución vocal brilla de modo especial el Sesto de Bernarda Fink por encima de los demás, aun haciéndose admirar por su dicción Mark Padmore, a quien se le perdonará sin esfuerzo ese recitar un tanto lánguido propio de los tenores ingleses. La Vitellia de Alxandrina Pendatchanska –Alex Penda para sus actuales amigos– cumple sobradamente pese a su timbre un tanto hiriente. El lujoso folleto que acompaña esta grabación comprende el texto cantado en su versión original y traducciones al inglés, francés y alemán, y más fieles de lo que suele ser habitual en estos casos.
 
Marcelo Cervelló
 
T. Berganza, W. Krenn, B. Fassbaender, L. Popp,     
T. Franc. O. F. de Viena. Dir.: I. Kertész.
Decca 430 105-2. 2 Cd. ADD. (1967). 1990.
 
Aunque faltan bastantes recitativos, la versión de La clemenza di Titodirigida por el malogrado director húngaro István Kertész de 1967 sigue siendo un clásico en la discografía histórica de la genial ópera mozartiana. Lo es por la fogosa, dúctil e incisiva dirección de Kertész, que aprovecha la excepcional belleza sonora y la flexibilidad de la Orquesta de la Ópera de Viena para resaltar los más exquisitos matices y el virtuosismo –maderas y cuerdas de ensueño– de la partitura. La formación vienesa acompaña con precisión y equilibrio a un equipo vocal en el que destaca, en una de sus mejores grabaciones, Teresa Berganza. La mezzosoprano española, en la plenitud de sus facultades vocales, firma la más cálida interpretación de Sesto que pueda soñarse, con un dominio estilístico, una línea de canto y una belleza vocal arrolladoras. El tenor Werner Krenn interpreta Tito con elegancia, musicalidad y buena dicción italiana, pero queda corto de aliento expresivo. Magnífica Servilia de la inolvidable soprano Lucia Popp, de encanto vocal y absoluto dominio del estilo mozartiano, cualidad que también luce la mezzosoprano Brigitte Fassbaender en su sensible interpretación de Annio. La irregular Vitellia de la soprano Maria Casula y el más bien discreto Publio del bajo Tugomir Franc son los puntos débiles del reparto. El Coro de la Ópera de Viena responde a gran nivel en una grabación con la típica espacialidad y brillantez del sonido Decca de finales de los sesenta. 
 
Javier PÉREZ SENZ
 
 
T. Berganza, W. Krenn, B. Fassbaender, L. Popp,      
T. Franc. O. F. de Viena. Dir.: I. Kertész. 
Decca 430 105-2. 2 Cd. ADD. (1967). 1990.
 
Las aproximaciones filológicas a la obra de Wolfgang Amadeus Mozart parecen haber desplazado el sonido, igualmente legítimo, de interpretaciones que recogen muchos registros de los años 50 y 60 del pasado siglo, hasta el punto de que muchos de los artífices de estas versiones han sido menospreciados por algunos talibanesde la supuesta pureza sonora. No olvidemos que, en óperas como esta, bel canto significa buoncanto, y que lo que menos cuenta es la legitimidad de un acento, el diapasón a tantos herzios o el añadido de un mordente porque así lo indica un amarillento manuscrito exhumado de una tumba abandonada. Dicho lo dicho, que nadie ose enmendar la página al Sesto de Teresa Berganza, quien repitió años después a las órdenes de un Karl Böhm incómodo ante La clemenza di Tito. Lo de la mezzosoprano madrileña es una lección de canto y de estilo y punto. Y comparte atriles con un tenor como Werner Krenn del que no puede decirse que tenga el timbre más bello al servicio de Tito Vespasiano, pero en cambio se adueña magistralmente del fraseo y las esfumaturas exigibles a su parte. Bien la soprano Maria Casula como Vitellia (sin   la mala uva de otras futuras intérpretes del rol) y soberbias las grandísimas Brigitte Fassbaender y Lucia Popp en sus respectivos cometidos. Resulta excelente     la dirección del malogrado Istvan Kertész   al lado de los filarmónicos por excelencia.
 
Jaume RADIGALES
 
 
 
 
 
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