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El China NCPA de Pequín da un nuevo paso en la confección de su repertorio con una nueva producción del Macbeth verdiano confiada al director de escena Hugo de Ana. Sobre el escenario estará el incombustible Plácido Domingo, que en china retomará un personaje que debutó el año pasado en Berlín.
 
 
Pablo MELÉNDEZ-HADDAD
ÓPERA ACTUAL 194
(SEPTIEMBRE 2016)
 
 
 
El año pasado can­tó en China por última vez. Fue, según afirma Plácido Domingo a ÓPERA ACTUAL, “con un inolvidable Simon Boccanegra”,­ personaje que, incluso cuando cantaba como tenor, siempre quiso interpretar al final de su carrera. El artista madrileño debutó en China en 1988, en el Gran Hall del Pueblo. En el inmenso país asiático también se le conoce bien, no solo por sus reiteradas actuaciones en el China National Centre for the Performing Arts de Pequín (NCPA), en el cual este mes protagonizará una nueva producción de Macbeth de Verdi, sino también por sus mediáticas apariciones en espectáculos globales como fueron las ceremonias de los Juegos Olímpicos de 2008 en Pequín o en la Exposición Universal de Shangai dos años más tarde. En el NCPA se presentó con la edición 2012 de su concurso Operalia, en el que también trabajó con los músicos de la orquesta del coliseo chino, regresando al año siguiente, ya para cantar Nabucco. “Una experiencia que fue tan bien, que no dudamos con los responsables del teatro en establecer una relación anual”, apunta, sin dejar de expresar su admiración por la institución pequinesa que ya lleva casi una década divulgando el arte lírico occidental en una cultura que lo desconocía. El NCPA ofrece una temporada anual en la que mezcla títulos del repertorio internacional –con todo lo que ello implica en cuanto a creación de músicos y de cantantes solistas y de coro– con estrenos absolutos del repertorio operístico chino, todo ello con un éxito de público sin precedentes.
 
 
 
Cantar en el gigante asiático era uno de los sueños de Plácido Domingo, artista universal e infatigable. Otro era llevar a la Ciudad Prohibida de Pequín la ópera del compositor Tan Dun El primer Emperador que él mismo estrenó en Nueva York en 2006 con dirección de escena del cineasta Zhan Yimou, un proyecto que nunca ha podido concretarse por su complejidad logística y alto coste. Pero a Domingo no lo detiene ninguna frustración. Y ahora regresa a Pequín no como Emperador chino, sino como el siniestro Macbeth, papel que interpretó por primera vez en Berlín en febrero de 2015 bajo la dirección musical de Daniel Barenboim. “Como tenor canté siempre papeles de héroe y siempre intenté evitar a los villanos.
 
 
Como barítono me he concentrado en los papeles de padre, en personajes positivos y nobles. Y Macbeth era un asesino, por eso nunca pensé que lo cantaría. Pero después de estudiar la ópera me di cuenta de que en realidad es una víctima de Lady Macbeth. Él se vuelve loco por los remordimientos que le producen el hecho de haberse convertido en un asesino”. Tanto en la tragedia­ de Shakespeare como en la ópera de Verdi, continúa Domingo, “vemos a un hombre completamente perdido. Quería ser un buen rey. Quería llegar a viejo como un buen monarca”.
 
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Plácido Domingo: “Macbeth es un asesino, por eso nunca pensé que lo cantaría. Pero después de estudiar la ópera me di cuenta de que en realidad es una víctima de Lady Macbeth”
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Domingo regresa a Pequín como protagonista de una nueva producción que firma el director de escena Hugo de Ana, estrecho colaborador del China NCPA en el que acaba de triunfar con un hermoso montaje de Rusalka con varias escenas en 3D. Giuseppe Cuccia, asesor artístico del coliseo pequinés, afirmó a ÓPERA ACTUAL que el maestro argentino “es en este momento el director de escena más querido y de más éxito en el NCPA. Todas sus producciones han sido un triunfo y han marcado un punto de gran calidad en las producciones de nuestro centro teatral. Desde su Ballo in maschera de 2012 hasta esa espectacular Gala Verdi que nos presentó en 2013 celebrando el bicentenario del nacimiento del compositor, sin olvidar su Trovatore de 2014, su Samson et Dalila de 2015 y su último triunfo, el pasado mayo, una extraordinaria versión de Rusalka que ha entusiasmado a todo el mundo”.
 
Cuccia, que en España trbajó en el Teatro de La Maestranza de Sevilla, no duda que este Macbeth, “que contará con el gran Plácido Domingo como protagonista y con Daniel Oren a la batuta”, será otro gran éxito, “ya que la parte visual, la escenografía, los vestuarios y las proyecciones que presentará son cualitativamente de primer nivel y creo que la propuesta marcará un nuevo hito en el NCPA como centro de producción. Con el apoyo de Hugo de Ana este teatro puede competir con los grandes coliseos del mundo demostrando lo que se puede hacer en pocos años de actividad si la gerencia y el personal del teatro están motivados y guiados adecuadamente. Personalmente, siendo la persona que ha apostado por Hugo de Ana y que se encarga de los castings y de la producciones de sus óperas –y de todos los títulos occidentales de la programación–, me siento especialmente orgulloso con los resultados obtenidos, además de ser un privilegiado al poder contribuir con estos momentos históricos en la vida del NCPA, un teatro que en menos de una década ha ido creando su propio repertorio y que se ha consolidado como una referencia artística a nivel internacional”. La colaboración con De Ana, comenta Cuccia, “continuará en 2017 con el estreno de una versión totalmente renovada de Die Lustige Witwe (La viuda alegre), cantada en el alemán original, aunque algunos de los diálogos se adaptarán al chino con el reparto local”.
 
 
 
El nuevo Macbeth
Para el director de escena Hugo de Ana, Macbeth, “como todas las obras del último periodo de Shakespeare, no puede reducirse a una sola lectura específica, ya que nos presenta múltiples ángulos de visión. Indudablemente es la tragedia de la ambición, pero también de los pecados, de la transgresión del orden constitucional, de los aspectos perversos de las pasiones humanas, de la angustia de la soledad que conlleva el poder”. Pero no solo eso, ya que el maestro argentino también subraya que en la trama de esta apasionante obra “podemos observar, con el trascurrir del tiempo y de los actos, que todo desemboca en la locura”. Los “héroes-antihéroes” que es como llama De Ana al matrimonio Macbeth, “desatan un caos exterior que provoca muerte y guerra, aquello que al final los llevará a su inestabilidad emocional, preámbulo de la demencia y de la muerte”.
 
 
 
En un plano más profundo, Hugo de Ana piensa que los conflictos que plantea la obra que tanto fascinó a Verdi expone “la tragedia que mejor ejemplifica el conflicto creado por las fuerzas opuestas: el bien y el mal... El cielo y el infierno... La luz y la oscuridad... Es que en esta obra de Shakespeare incluso la naturaleza juega un papel que excede lo meramente anecdótico para convertirse también en símbolo de lo benigno o de lo maligno: el bosque que avanza como el renacer de la esperanza y del futuro frente a la inmovilidad enquistada en el pasado que representan las piedras del castillo de los Macbeth”. Sin duda el tema le fascina al director de escena. “Estamos ante una tragedia en la cual mas allá del torturado personaje, presenta como hecho revolucionario la profanación del poder real. ¿Cómo no iba a ser ésta una historia apetecible para Verdi? Sobre todo en los primeros años de las luchas y los conflictos políticos y sociales en una Italia en pleno Risorgimento”. En la obra shakesperiana el compositor italiano encuentra todos los elementos necesarios para crear una obra maestra del teatro musical, con el añadido de este sutil acento político que sugiere De Ana. “Así el genio musical entra en comunión con la poesía del bardo, que como bien sabemos, con el devenir de los años desembocará en la gloria de Otello y la melancólica sonrisa de Falstaff en sus años de madurez. En su Macbeth, un joven Verdi se adentra en un nuevo mundo de pasiones y deseos. Sin duda se trata de una tragedia demasiado oscura para la burguesía de su tiempo al crear un mundo que, aunque nada ajeno al melodrama típico italiano, sí se presenta lleno de nuevas reflexiones en las que el orden natural, social y político es empujado hacia un nuevo mundo y, por ende, a un nuevo y revolucionario caos”.
 
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Hugo de Ana: “Los Macbeth desatan un caos que provoca la guerra y que, al final, los llevará a la demencia y a la muerte”
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Hugo de Ana también subraya que la estética concebida por el compositor en su Macbeth se aleja “a pasos agigantados de la lucha entre lo apolíneo y lo dionisiaco que se respira en las obras de Rossini o del bel canto puro de Bellini;­ sin embargo la lógica evolución del melodrama italiano nunca se estableció como ruptura, sino como un continuo de conocimiento y de desarrollo de las escuelas anteriores. En este aspecto vuelve a tomar fuerza la reflexión que el propio Verdi nos dejó en su archiconocida frase ‘tornate all’antico e sarà un progresso’”. Un punto de vista clave para el registaargentino, ya que, afirma, “podría decirte que por este camino de respeto al maestro transcurre la puesta en escena de esta nueva producción que presentaré en el NCPA de Pequín, al que regreso siempre que puedo ya que el ambiente de trabajo es espléndido”, concluye.
Este nuevo Macbeth se estrenará el 7 de septiembre conmemorando los 400 años de la muerte de William Shakespeare y se alternará con Plácido Domingo en el papel protagonista el barítono Sergei Murzaev, mientras que el rol de Lady Macbeth estará a cargo de las sopranos Sun XiuWei y Susanna Branchini, siempre con Daniel Oren a la batuta. 
 
 
 
 
 
La temporada del 10º aniversario
 
 
La temporada próxima el China NCPA de Pequín –allí el curso va con el año natural– celebrará 10 años de actividad. El complejo teatral fue inaugurado el 22 de diciembre de 2007 y abrirá su curso con La viuda alegre de Hugo de Ana en enero.
 
Aunque al cierre de esta edición todavía no estaba diseñada la temporada en su totalidad, sí está confirmado que en febrero regresará a su escenario la espectacular producción del NCPA de Turandot, con Lise Lindstrom y Marco Berti. En abril podrá verse una nueva coproducción con el Mariinsky de San Petersburgo de Lucia di Lammermoor dirigida por Valery Gergiev y con la dirección de escena, escenografia y vestuarios de Yannis Kokkos, además de la reposición de la aclamada Aida firmada por Ezio Frigerio y Franca Squarciapino, con la famosa soprano china Hui He como protagonista y Daniel Oren en el podio.
 
En mayo se apunta la reposición de Un ballo in maschera de Hugo de Ana; en junio se repondrá la exitosa versión de Der Rosenkavalier dirigida por Gilbert Deflo, además de presentar una coproducción con el Metropolitan de Nueva York, el Festival de Baden-Baden y la Ópera de Varsovia de Tristan und Isolde dirigida escénicamente por Marius Trelinski, con Ann Petersen y Jay Hunter Morris.
En diciembre llegará desde Viena una coproducción de Falstaff, con David McVicar y Zubin Mehta como responsables. Además de estos títulos occidentales el NCPA repondrá en su temporada de aniversario varias ópera del repertorio chino y tres nuevas producciones.
 
 
En el estreno de la Larga noche
 
 
La política de encargos de nuevas óperas convierte al China NCPA en un referente de la nueva creación. Desde 2008 ya van 12 los estrenos absolutos que ha acogido, a los ahora se que suma un nuevo éxito: La larga marcha. Dos meses de ensayos, cuatro años de proceso creativo, 22 solistas, un coro de 120 cantantes, 32 bailarines, 80 profesores en la orquesta... Son los números de La larga marcha, un proyecto que ha significado el mayor esfuerzo de organización y de producción del coliseo perquinés y su más compleja operación creativa. El estreno tuvo lugar el pasado 1º de julio, con seis funciones con el aforo vendido desde hace meses. La ópera, que coincide con la 50ª nueva producción del NCPA, celebró el 80º aniversario de la larga marcha de los trabajadores chinos y del Ejército Rojo de los campesinos. Adaptada a esos acontecimientos históricos, recuerda el arduo viaje de los 10.000 héroes que, con su sacrificio y su lucha por los ideales revolucionarios, escribieron una de las más gloriosas páginas de la reciente historia china. Resultaba obvio que un tema tan importante para el orgullo nacional supusiese un enorme triunfo de público y de crítica, así como el aplauso de las fuerzas gubernamentales en la defensa de las tradiciones históricas de la China reciente.
 
El NCPA y su presidente, Chen Ping, encargaron la composición a un autor que ya había aportado otro triunfo a la ópera tradicional, La balada del canal: el maestro Yin Quing. Se trata de un célebre compositor miliitar autor de casi 1.500 obras que en esta nueva ópera ha utilizado temas de música popular de las regiones de Jangxi, Guizhou y Tibet. La gestación de la ópera duró cuatro años y la música, aun con guiños al gusto contemporáneo, insiste en los temas tradicionales del Ejército Rojo y de la Revolución. El libreto fue confiado a un autor reputado como Zou Jingzhi, que ya ha colaboradao con el NCPA y que hace aquí referencia a la gigantesca retirada militar del Ejército Rojo de 1934 al quinto cerco por parte de las tropas del Kuomingtan de Chang Kai-Shek. El ejército necesitó 370 días –del 16 de octubre de 1934 al 22 de octubre de 1935– para recorrer cerca de 12.000 kilómetros entre áridos altiplanos, montañas desprovistas de caminos, cimas nevadas y ríos imponentes como el Chang Jiang, todo ello sin dejar de combatir para abrirse camino. Desde la remota provincia de Shaanxi, el Partido Comunista chino dejó clara su intención y su capacidad para resistir a los japoneses en mayor medida que el gobierno de Chang Kai-Shek. La larga marcha situó a Mao al frente de la Revolución y dio a todos los combatientes un aura y un prestigio duraderos.
 
El NCPA, en un esfuerzo por combinar mo­­dernidad y tradición, encargó la escenografía, innovativa y experimental, al afamado arquitecto pequinés Ma Yansong, autor, entre otras obras, del Lucas Museum of Narrative Art de Chicago y del Teatro de Ópera de Harbin (China). El vestuario lleva la firma de Song Li y la dirección escénica fue confiada a una pareja integrada por Tian Quinxin, con gran experiencia teatral, y al militar Yang Xiaoyang, al servicio de la vertiente musical, quienes movieron grandes agrupaciones corales e integraron interesantes proyecciones. La obra ha merecido el aplauso de políticos y militares, así como la del público de más de 50 años, que gracias al espectáculo ha revivido nostálgicamente, y con gran conmoción, esos momentos históricos. El éxito de la ópera ha llevado al NCPA a programar otras 10 representaciones hasta finales de octubre, además de su reposición en 2017.
Para diciembre el coliseo pequinés prepara el estreno mundial de Gengis Kan, y para el próximo año se han previsto otras tres nuevas composiciones operísticas coronando  de esta manera el décimo aniversario de la inauguración del NCPA.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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