MI VERSIÓN FAVORITA

 

 De Björling a Carreras pasando por Pavarotti. Disparidad de criterios en la elección de los expertos discográficos a la hora de escoger un Ballo de referencia
 
J. Björling, Z. Milanov, A. Sved, B. Castagna,  S. Andreva. O. Metropolitan Opera, NY. Dir.: E. Panizza. Sony 8888321202-03. 2 Cd. (1940). 2013.
 
 
La pregunta se justifica: ¿Puede realmente preferirse a otras una versión que recoge la estúpida costumbre del Met de los años 40 del pasado siglo de suprimir el aria “Ma se m’è forza perderti”? Puede, porque lo demás es oro colado, empezando por la dirección del argentino Héctor Panizza, sabio en el ritmo y respetuoso con el aliento de los solistas, y terminando con la gloria de la grabación, el Riccardo de Jussi Björling, que en este papel solo admitiría el parangón con el brillante Tucker de 1955 con Mitropoulos. El tenor sueco domina todos los registros del personaje y canta como los mismos ángeles. A su lado Zinka Milanov es la de siempre: inexpresiva pero con una técnica vocal y un sentido del canto verdiano de mucho respeto. El barítono húngaro Alexander Sved, que será una sorpresa para muchos, renuncia al La grave de “avveleni per me” y destroza el texto, pero su Renato es oscuro y poderoso; aplaudido en su entrada y ovacionado después de su aria, se confirma estrella del Met de aquellos tiempos. Bruna Castagna exhibe buenos medios como Ulrica y Stella Andreva es el más petulante de los Oscars. La versión es la original de Boston, con apenas un “diletta patria” al final para contentar a los que siguen creyendo –con razón– que Samuel no podía tener un “avito castello” en el Nuevo Mundo. Esta edición de Sony, incluída en el pack Verdi en el Met había sido precedida por la de Myto, con los comentarios de Milton Cross.  * Marcelo Cervelló
 
 
 
 
L. Pavarotti, M. Price, R. Bruson, C. Ludwig, K. Battle, P. Weber, R. Lloyd. National Philharmonic O. Dir.: Georg Solti. Decca 410210-2. 2 Cd 1985. 
 
La asombrosa dirección musical de Georg Solti, de un sentido verdiano y una poderosa energía dramática, otorga a esta versión una posición privilegiada en la discografía de Un ballo in maschera, titulo del que no existe una lectura de absoluta referencia, bien por el lado de las batutas, o por la irregularidad de los repartos. De hecho, en su primer registro de este título, Solti contó con el perfecto, elegante y estilísticamente referencial Riccardo de Carlo Bergonzi y el sensacional Renato de Cornell McNeil. Pero en su segunda grabación, Luciano Pavarotti fascina por la belleza vocal, la luminosidad y brillo de sus agudos y una temperatura expresiva mucho más comunicativa y seductora. Renato Bruson firma un Renato de canto generoso y elegante, de impecable línea, y sin ser una voz verdiana, Margaret Price ofrece una Amelia de interesantes matices y gran musicalidad, aunque lejos del temperamento explosivo de Leontyne Price; tampoco Christa Ludwig tiene una voz verdiana, pero brinda una inteligente y musical Ulrica. La brillante Kathleen Battle firma un Oscar de refinada vocalidad y el resto del reparto cumple bajo la magnífica dirección de Solti, inspirado intérprete verdiano que obtiene una precisa y vibrante respuesta de la National Philharmonic Orchestra y del London Opera Chorus. La espectacular grabación, realizada en el Kingsway Hall de Londres bajo la dirección artística del veterano Christopher Raeburn, es otra de las grandes bazas de este registro.  * Javier PÉREZ SENZ
 
 
J. Carreras, M. Caballé, R. Bruson, M. Guglielmi.    O. y C. La Scala de Milán. Dir.: F. Molinari-    Pradelli. BRV 9909. 2 Cd. ADD. (1975). 2007.
 
Este doble compacto forma parte de un estuche dedicado a Josep Carreras editado por Bravissimo! Opera Library y que incluye otros títulos de diversos autores. Este Ballo in maschera suponía el debut del cantante en La Scala milanesa en febrero de 1975, cosa que hizo con vestuario cedido por su admirado Giuseppe di Stefano. A pesar del influjo evidente de Pippo que tanto impactó en el tenor catalan, Carreras construye un Riccardo muy personal, de gran solidez vocal, nobleza expresiva y pureza tímbrica. Montserrat Caballé, que había debutado en el teatro italiano tres años antes, consolida con su impecable Amelia una carrera fulgurante, contestada puntualmente por algún viudo de la Callas, que la toma en directo permite escuchar. Su aproximación al personaje no deja de lado un estilo aún belcantista, cosa que no empaña una interpretación sin fisuras. El tercero en discordia es el gran Renato Bruson, cuyos graves oscuros confieren a Renato el lado más atormentado del personaje. Correcta Margherita Guglielmi en la piel de Ulrica, siempre bajo la atenta batuta de un veterano como Francesco Molinari-Pradelli ante la suntuosidad del coro y orquesta titulares del coliseo milanés. La toma de sonido, más que asumible, permite disfrutar de una audición que testifica uno de los momentos más gloriosos de la interpretación verdiana de hace más de cuarenta años. Indispensable para coleccionistas.  * Jaume RADIGALES
 
 
 
 
 
 
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