MI VERSIÓN FAVORITA

 
El proyecto Tutto Verdi de la asociación bilbaína de amigos de la ópera (ABAO-OLBE) rescata este mes la ópera I lombardi. Y estas son las mejores grabaciones.
 
ÓPERA ACTUAL 220
(ENERO 2019) 
 
 
Samuel Ramey, June Anderson, Luciano Pavarotti, Richard Leech, P. Racette, A. Dean Griffey. Dir.: James Levine. Decca 455287-2. 2 Cd. 1997.
 
Plantearse una versión favorita obliga a volver la vista –y el oído, claro– atrás y si en su día esta versión causó en el recensor una cierta decepción –véase ÓPERA ACTUAL 26– el paso del tiempo y la escasa presencia de registros oficiales alternativos, con la nada exaltante aportación que firmaba Tiziano Severini haciendo compañía a las dos de Gardelli, la han hecho buena. Siendo cierto que la lectura de James Levine tiene más de refinamiento interpretativo que de grinta verdiana, el resultado final se antoja ahora mucho más satisfactorio de lo que entonces parecía, sin que pueda aventajarle la versión pirata de Gavazzeni que presenta a un Pavarotti mucho más joven y a una Renata Scotto que no es una mejor Giselda que June Anderson, aquí desaprovechada en un papel que exige algo más de empuje. Samuel Ramey sigue siendo la columna más sólida de esta grabación, con una Patricia Racette y un Richard Leech que contribuyen eficazmente al sabor del guiso. Raymond Gniewek es el virtuoso solista de violín que el preludio del terceto del Jordán exige imperiosamente y el sonido de la grabación, que incluye el libreto, es excelente. Es posible que esta obra, muy representativa de la época que es para muchos la mejor del vigor verdiano, espere aún su versión definitiva para los muy remilgados, pero en el contexto de una cosecha poco ubérrima tiene ciertamente alguna cosa que decir.  * Marcelo CERVELLÓ
 
Samuel Ramey, June Anderson, Luciano Pavarotti, Richard Leech, P. Racette, A. Dean Griffey. Dir.: James Levine. Decca 455287-2. 2 Cd. 1997.
 
La dirección de James Levine y el espléndido Pagano de Samuel Ramey son bazas irresistibles en esta versión de I lombardi alla prima crociata, una opción llena de atractivos. La orquesta y el coro de la Metropolitan Opera House de Nueva York –la partitura atesora memorables páginas corales–, otorgan máximo brillo e intensidad a una lectura de vigorosos acentos dramáticos y absoluto dominio del estilo verdiano. Con energía y fogoso temperamento, James Levine no deja cabos sueltos en su lectura, mantiene el pulso dramático sin la más mínima caída de tensión y deja oportuno espacio al lucimiento del concertino y otros solistas de la estupenda orquesta del coliseo lírico neoyorquino. Con gran nobleza en el fraseo y su bella y cálida voz, Samuel Ramey es el mejor intérprete en un más que notable reparto en el que el recordado tenor Luciano Pavarotti, algo frío y distante al principio, acaba convenciendo más por su luminosa vocalidad que por la intención dramática con la que enfoca su personaje. June Anderson es una Giselda de gran perfección técnica y encanto en las plegarias y en las esencias belcantistas del papel, pero en las escenas de mayor furia muestra sus límites. Excelentes Richard Leech y Patricia Racette en los papeles de Arvino y Viclinda, y muy convicentes Ildebrando D’Arcangelo y Anthony Dean Griffey como Priore y Acciano, respectivamente.  * Javier PÉREZ SENZ
 
 
 
Plácido Domingo, Cristina Deutekom, Jose Maria Lo Monaco, Sean Dean, Ruggero Raimondi. Dir.: Lamberto Gardelli. Decca 4785313. 2 Cd. (1972). 2013.
 
Se le debe a Lamberto Gardelli toda nuestra gratitud por haber estado al frente, durante la década de 1970, de registros de obras de Giuseppe Verdi de sus anni di galera, desde Oberto hasta Siffelio. El director italiano supo rodearse en esos proyectos de un equipo de cantantes consagrados al lado de otros emergentes y que con el tiempo se fueron convirtiendo en estrellas indiscutibles del firmamento operístico. Bien arropado por formaciones orquestales y corales que bordean la excelencia, el legado de Gardelli tiene, en este registro de I lombardi alla prima crociata, indiscutibles cualidades, muy por encima del otro registro en estudio firmado por el mismo director, en 1984. Quizás el rol de Oronte no es lo que más se adecuaba al registro de Plácido Domingo ya por aquel entonces, pero la parte no es muy larga y en estudio el tenor madrileño siempre supo disimular sus puntos flacos. Arrolladora Cristina Deutekom como Giselda, con el personalísimo timbre de la soprano holandesa, golpes de glotis incluidos marca de la casa de una soprano claramente sfogato. Stafford Dean es un Pirro sensacional, mientras que Ruggero Raimondi es un Pagano bien cantado, perfecto en la línea del bajo verdiano y sin abusar del histrionismo que más adelante lastraría el estilo del cantante boloñés. Una curiosidad: la mezzo catalana Montserrat Aparici realiza una breve intervención como Sofia.  * Jaume RADIGALES

 

 
 
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