Teatro Cervantes
Verdi  AIDA
Maribel Ortega, Alejandro Roy, Mali Corbacho, Luis Cansino, Felipe Bou, Christian Díaz, María Lourdes Benítez, Antonio Bermúdez. Dirección: Arturo Díez Boscovich. Dirección de escena: Ignacio García y Aurora Cano. 25 de febrero de 2019.
 
Las interpretaciones de Alejandro Roy y Maribel Ortega se vieron ensombrecidas ante las poco trabajadas puesta en escena y caracterizaciones en esta compleja ópera de Verdi // Teatro Cervantes / Daniel PÉREZ 
Puede sonar pretencioso pero tras comprobar el duelo dramático entre Maribel Ortega y Mali Corbacho en el Teatro Villamarta con el mismo título verdiano años atrás, se puede afirmar que ambas voces han crecido en capacidad actoral y canora, tal y como reflejó el trabajo firmado con esta Aida que se ofrecía en la 30ª temporada lírica del Teatro Cervantes de Málaga. Pero para que este duelo resultase redondo habría que sumar la ejemplar dirección musical de Arturo Díez Boscovich, las voces del tenor Alejandro Roy y del barítono Luis Cansino así como el Coro de Ópera de Málaga que prepara Salvador Vázquez. Todos fueron capaces de sobreponerse a la dirección escénica de Ignacio García y Aurora Cano sobre el inconsistente trabajo de Telón Producciones.
Aida es una página de madurez en la que el músico de Busseto demuestra su dominio tanto de la orquestación como del modelado de las voces. Posiblemente sea esta la clave para comprender que el papel otorgado a la orquesta posee el mismo valor estético que el trabajo de los solista y del conjunto coral. Díez Boscovich así lo asumió y desde la introducción construyó un marco, con la Filarmónica de Málaga en el foso, en el que solistas y conjunto dialogaron o se interpelaron adentrando al espectador en la historia. Sirva de ejemplo el dúo final “Oh terra addio” con una Amneris en mitad del patio de butacas víctima y verdugo de su propia circunstancia.
García y Cano enfrentaron la dualidad psicológica reflejada en los momentos de máxima tensión –la lucha contra el deber ser– ante los momentos más íntimos de la obra. Desafortunadamente, esas tensiones quedaron desfiguradas dada la escasez tanto escenográfica como de atrezzo, austeridad muy evidente en la caracterización de los personajes, muy poco conseguida. Esta circunstancia obligaba a que los solistas reforzaran sus interpretaciones. Todo para olvidar que Alejandro Roy como Radames parecía más un mosquetero en bermudas que un general egipcio; el tenor gijonés desplegó desde “Se quel guerrier io fossi” en los términos sobre los que se desarrollaría su participación en esta producción: timbre generoso con notas agudas bien apoyadas y registro medio cómodo. Luis Cansino volvió a pisar el coliseo malagueño nuevamente encarnando a Amonasro y su dúo con la soprano “Rivedrai le foreste imbalsamate” resultó ser uno de los grandes momentos de la velada, que contó además con las voces solventes de Felipe Bou como Ramfis o Christian Díaz en el rol de Rey de Egipto. La soprano malagueña Lourdes Benítez y el tenor Antonio Bermúdez cerraban un elenco genuinamente español, característica que viene primando en las últimas temporadas del Cervantes.  * Alejandro FERNÁNDEZ