Teatro Municipale
Giordano. ANDREA CHÉNIER
Martin Muehle, Saioa Hernández, Claudio Sgurà, Nozomi Kato, Shay Bloch, AntonellaColasanto, Alex Martini, Stefano Marchisio. Dirección: Alado Sisillo. Dirección de escena: Nicola Berloffa. 24 de febrero de 2019.
 
Teatro Municipale di Piacenza / Cravedi 
 
En una producción del Circuito Emiliano este Chénier dirigido a su paso por Piacenza por el registaNicola Berloffa, que en este mismo teatro había obtenido halagüeños resultados con La Wally y La Gioconda no se aleja mucho de lo que, inevitablemente, tiene que ser un gran fresco histórico: el Terror durante la última fase de la Revolución Francesa. Personajes de ficción todos ellos a excepción del célebre poeta, permiten e cualquier caso las divagaciones con vistas a una posibilidad nueva de contemplar la acción aun en el marco de una impostación sustancialmente convencional con la escenografía de Justin Arienti, el vestuario de Edoardo Russo y el diseño de luces de Valerio Tiberi.
De alto nivel la lectura musical dominada por tres solistas de valor probado, desde el poderoso Gerard del barítono Claudio Sgurà, impetuoso en un “Nemico della patria” que le valió un largo y merecido aplauso, a la soprano madrileña Saioa Hernández, palpitante, heroica y convincente en “La mamma morta” e inspiradísima en el dúo final con el tenor brasileño Martin Muehle, muy bien acogido por el público de esta función de tarde, fácil al entusiasmo y generoso en el aplauso. Muy bien defendidas las partes de apoyo con la soprano japonesa Nozomi Kato, óptima Bersi, las notables Condesa de Coigny y Madelon de las mezzosopranos Shay Bloch y Antonella Colasanto, respectivamente, el enérgico Roucher de Stefano Marchisio, el también barítono Alex Martini como Fléville y Fouquier-Tinville, el Abate del tenor Roberto Carli, el Incredibile de Adalfonso Zambuto, el barítono Felipe Oliveira como Mathieu, y Stefano Cascati (Carcelero) y Luca Marteselli (Mayordomo y Dumas).
Muy bien el coro de la Associazione Coro Lirico Terre Verdiane, desenvuelto también en su quehacer escénico, y lo mismo se diga de la Orquesta Regional de la Emilia Romagna Arturo Toscanini, obedientes todos ellos a la batuta del maestro Aldo Sisillo, que optó por unos tempi adaptadísimos para describir la secuencia casi cinematográfica de los acontecimientos, cuidando siempre de mantener la buena comunicación entre el foso y la escena y de atender a las necesidades de las voces.* Andrea MERLI