Teatro de La Maestranza 
Concierto  NÚRIA RIAL
Obras de Telemann y Bach. Josep Domènech, oboe. Orquesta Barroca de Sevilla. Dir.: Stefano Barneschi. 19 de febrero de 2019.
 
La soprano Núria Rial demostró que se ha convertido en una de las voces del panorama actual que mejor domina el repertorio barroco // Teatro de la Maestranza / Luis OLLERO
 
Cada oportunidad de encontrar a Núria Rial supone para el oyente recibir una magistral lección de canto. La soprano catalana no ocupa hoy, incomprensiblemente, la primera línea que merece una voz exquisita, que fluye con una fascinante naturalidad. En el aria “Erscheine bald, Du Irrstern”, de Emma und Eginhard, de Telemann, volvió a mostrar un fraseo refinado, absolutamente en estilo. Es así la estética de su arte, y lo expone una y otra vez, al mismo alto nivel, en cada comparecencia. Rial no finge las emociones, tampoco las fuerza, canta desde la desenvoltura y una solo aparente sencillez, como si lo que hiciera fuera fácil. En el aria de Germanicus “Komm Schlaf, und lass mein Leid”, la Orquesta Barroca de Sevilla, dirigida por Stefano Barneschi, la arropó con una suavidad extrema.
Fue este el tono predominante de un concierto que, esta vez, rehuyó de los acuciados contrastes que habitúa a imprimir la formación sevillana. La cantata nupcial “Weichet nur, betrübte Schatten BWV 202”, de Bach, constituyó la mejor sección de la velada. La soprano volvió a imponer su canto, demostrando que es, probablemente, una de las grandes voces que actualmente mejor encaja en la música del barroco y el clasicismo. Estuvieron acompañados por el agilísimo y muy matizado oboe de Josep Domènech, quien había abierto el concierto con una alada versión del Concierto bachiano BWV 1055r. Ajena a toda rugosidad, Rial, en magnífico estado de forma, abordó la Cantata con hondura y una emisión etérea, que imantó a la orquesta, redondeando una noche diferente en estilo a otras veladas de la Barroca.  * Ismael G. CABRAL