Gran Teatre del Liceu
Off Liceu 01/2019
Obras de Aurora Bauzà, Pere Jou, Oriol Saladrigues, Miquel Barcelona, Oriol Mula. 15 de febrero de 2019. 
 
Las tres propuestas de la nueva temporada del Off Liceu (en las imágenes, por orden de aparición) se convirtieron en un laboratorio de ideas para la lírica // Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
 
Contra lo que muchos puedan pensar, la lírica tiene muchas caras. Cuesta, eso sí, que salgan a la luz y puedan ponerse delante de los focos. Iniciativas como esta del Gran Teatre del Liceu sin duda suponen un sano empujón para las propuestas más contemporáneas con la voz como protagonista. La tercera edición del Off Liceu arrancó con un considerable éxito de público y tres propuestas que, inevitable e inconscientemente, acabaron encontrando un hilo conductor en común. Inauguraron la velada Aurora Bauzà y Pere Jou con la performance I am (t)here un espectáculo experimental en el que la compositora y el contratenor expusieron la volatilidad de la identidad en un mundo en movimiento. Un mensaje tan complejo acabó calando a través de una base electrónica repetitiva que fue mutando para acompañar a la voz de Jou, quien se desenvolvió perfectamente a pesar de la dificultad técnica de mantener el tono en notas que se iban interrumpiendo a modo de latidos y que, al final de la pieza, se alargaban como en la monodia del canto gregoriano.
El compositor Oriol Saladrigues sorprendió revisitando la chanson del siglo XV titulada Fors seulement l’atente con una propuesta a cinco voces desnudas, sin ningún tipo de acompañamiento musical. A pesar de lo intrincado y lo imposible que resultó seguir la letra original de la pieza –proyectada en una pantalla– el conjunto logró transmitir al menos algo del desasosiego por el amor no correspondido que narra la pieza, gracias a recursos tan poco convencionales como la respiración entrecortada o golpes en el pecho.
Cerró la velada la propuesta más visualmente impactante y, sin embargo, más alejada de la lírica. Pelegrins, una idea original de Miquel Barcelona e interpretada por Oriol Mula, maceró la danza con la guitarra acústica, la flauta y la armónica. El espectáculo, que logró el aplauso unánime del público, recuperaba algunas de las partituras que figuran en el famoso Llibre vermell de Montserrat.
Al intentar mirar al siglo XXI, las tres propuestas que pasaron por el Off Liceu acabaron echando, consciente o inconscientemente, la vista al pasado para dar con diferentes fórmulas que acabaron logrando el aplauso del público. Ya lo decía el propio Verdi: “Torniamo all’antico, sarà un progresso”* Rebeca RUIZ