Teatro Calderón
Debussy EL MARTIRIO DE SAN SEBASTIÁN
Inva Mula, Vikena Kamenica y Anne Sophie Vincent. Dirección: Andrés Salado. Dirección de escena: Àlex Ollé y Carlus Padrissa (La Fura dels Baus). 8 de febrero de 2019.
 
El Calderón recuperó este transgresor montaje de La Fura dels Baus, muy en la línea de la agrupación catalana // Teatro Calderón / Gerardo SANZ
 
Esta representación de la cantata escénica de Debussy es más bien una adaptación –Àlex Ollé habla de “relectura”– con cambios, cortes y añadidos, algo a lo que se presta bien esta obra. Se la desnudó del sentido religioso y de la transcendencia del dolor para plantearla como algo humano, con lo que se le dio otra perspectiva. La propuesta escénica de La Fura dels Baus con dirección de escena de Àlex Ollé y Carlus Padrissa lleva tan fuertemente impregnado el sello de la compañía, que a veces esa marca funciona por sí misma. El planteamiento tiene una innegable fuerza visual, con los cuerpos desprovistos de la piel, con la musculatura al aire, en el movimiento de actores y bailarines, que estuvieron espléndidos, en la iluminación y en las continuas proyecciones, lo que provocó un efecto hipnótico, de un magnetismo de grandes proporciones, en base a una proverbial economía de medios. A esto hay que sumar los textos adaptados y añadidos de Guillem Martínez y la conversión del Narrador en un médico que dará una explicación física al dolor y tendrá incluso su propia clase de disección, papel muy bien desempeñado por Diego Martín. También a reseñar la labor de los actores Santi Martín, San Sebastián, y Jan Cornet, Diocleciano. ¿Puede esto funcionar realmente? Sí, si se tiene en cuenta que se prima lo orgánico del dolor humano ante su propia soledad y frente a la sociedad. Así que para validar esta puesta en escena habrá que aceptar que la obra de Debussy es más bien una coartada para proponer caminos diferentes. También se paga cierto peaje ya que el planteamiento dado relativiza parte del intimismo, de la seducción que nace de la relación de sonidos que propone el compositor y de la novedosa relación de colores, para convertirlo en un espectáculo fundamentalmente visual.
La soprano Inva Mula cumplió con su cometido con sutileza, aunque mostró alguna irregularidad en el registro agudo, y estuvieron a un elevado nivel la contralto Vikena Kamenica y la mezzo Anne-Sophie Vincent. La Orquesta Sinfónica de Castilla y León y el director Andrés Salado, a excepción del inicio en el que no terminó de concertar el foso con la escena, fueron a más según avanzaba la obra, con una capacidad cada vez mayor de sugerir o describir lo que la música requería.
No se le puede negar al Coro Calderón Lírico su entrega y su acierto a la hora de moverse por el escenario, pero la obra requiere una formación que pueda afrontar eficazmente los cromatismos y ciertos intervalos de una música que guarda en esto muchos de sus principios.  * Agustín ACHÚCARRO