The Metropolitan Opera 
Donizetti  LA FILLE DU REGIMENT
Pretty Yende, Javier Camarena, Alessandro Corbelli, Srephanie Blythe, Kathleen Turner. Dirección: Enrique Mazzola. Direccion de escena: Laurent Pelly. 7 de febrero de 2019.
 
Pretty Yende y Javier Camarena triunfaron de nuevo como protagonistas de La Fille du Regiment en el aplaudido montaje de Laurent Pelly // The Metropolitan Opera House / Marty SOHL  
 
La divertida producción de Laurent Pelly, estrenada en Nueva York en el 2008 y repetida en varias reposiciones con elencos de varios grados de fama y ejecución, regresó con los mismos protagonistas que tanto éxito cosechó en el Liceu de Barcelona en este montaje de tanta soltura escénica. Reconocida como la ópera con el aria de los nueve Do agudos, Javier Camarena repitió lo que otros también han hecho –cantando el bis–, pero lo hizo con una seguridad, un brillo, una potencia y un dinamismo impresionantes, rompiendo además el record de roles en el que un artista ha bisado su aria: con esta, Camarena ya ha repetido aria en tres óperas. El cantante mexicano estuvo acompañado por la interpretación juvenil y fresca de su pareja escénica, la soprano Pretty Yende, que volvió a deslumbrar con su musicalidad, despampanantes coloraturas y ejemplar fraseo belcantista, sin dejar de lado una genial vis tragicómica. Y hablando de perfección, Stefanie Blythe no pudo haber estado mejor como la Marquesa de Berkenfield con su gran presencia escénica y musical y extraordinarias dotes de actriz, mientras Alessandro Corbelli aportaba una sensible dignidad al Sargento Sulpice. En el rol de la Duquesa de Krankenthorp estuvo la conocida actriz Kathleen Turner, quien en su debut lírico dijo más con su porte y su gesto que con su profunda voz, manteniendo siempre la tensión en el escenario.
Los coros –especialmente el de hombres– estuvieron de maravilla con sus cómicas coreografías y la orquesta mantuvo un buen ritmo bajo la dirección de Enrique Mazzola. Los ya reconocidos diseños surrealistas de la escenografía de Chantal Thomas, con sus gigantescos mapas geográficos, y los impetuosos vestuarios de Laurent Pelly logran una atmosfera que si bien no es la original llega a ser más universalmente accesible transformada en un cuento de hadas, lo cual pudo disfrutar al máximo el público de todas las edades gracias al magnífico reparto al que ovacionaron al final de la representación.  * Eduardo BRANDENBURGER