Komische Oper
Puccini  LA BOHÈME
Nadja Mchantaf, Vera-Lotte Böcker, Günter Papendell, Jonathan Tetelman. Dirección: Jordan de Souza. Dirección de escena: Barrie Kosky. 27 de enero de 2019. 
 
 
Si algún intendente ha logrado establecerse con estilo propio en el rico microcosmos operístico de Berlín, ese es el australiano Barrie Kosky. Ha convertido la Komische Oper en su templo y ha transformado en fieles al público que acude a sus representaciones. Se permita las licencias que se permita, sus puestas en escena terminan en ovación. La Bohème, de Puccini ha sido su último trabajo y, como no podía ser de otra manera, fue muy aplaudido. En realidad, costaría abuchear una ópera como esta, con una partitura que encadena melodía y arias bellísimas, con una narración sentimental y una eficacia dramática tan refinadas. Para lograrlo, regista, orquesta y solistas tendrían que emplearse a fondo. 
Kosky arranca minimalista, en una buhardilla a cielo abierto, a la que van ascendiendo los personajes a través de una trampilla. Allí, en la terraza, entre lienzos que cuelgan como sábanas, malviven los jóvenes artistas a la espera de reconocimiento. Se agradece el final intimista con el que el director despide a la protagonista y sella el amor truncado del poeta y la modista. Un ejercicio de contención tras un segundo acto a lo Kosky, que convirtió la terraza del Café Momus, naturalmente en el barrio Latino, en un trasiego de gente de moral distraída. No dejó en el escenario un hueco sin rellenar. Falsas monjas, niños, prostitutas en faena o esperando cliente, travestidos, coristas, chinos fumando opio, parejas haciendo el amor bajo una farola, músicos callejeros, pintores de brocha fina y saltimbanquis. La Komische Oper con Kosky es una bombonera que no necesita de estrellas y de hecho, el reparto, también en esta ocasión, se nutrió fundamentalmente de su propia cantera. 
La soprano lírica Nadja Mchantaf en el papel de Mimì y el impetuoso tenor Jonathan Tetelman como Rodolfo formaron una gran pareja. Tetelman, a quien The New York Times declaró “estrella total” tras hacerse con el segundo premio de la competición vocal de esa ciudad en 2017, cantó su primera aria, “Che gelida manina”, con gran sensibilidad y tono melódico. Fue la antesala del aria que canta Mimì después (“Si, mi chiamano Mimì”) y que luego cierra el primer acto con “O soave fanciulla”. Ambos fueron muy aplaudidos, aunque sus voces quedaron en más de una ocasión tapadas por la orquesta, dirigida por Jordan de Souza. Aun así y pese a los esfuerzos que ambos debieron hacer para manifestar su amor, especialmente Tetelman, más rígido en el escenario, ambos lograron convertir este melodrama en lo que Kosky quería, en un verdadero dramón. Especialmente Machantaf, fue merecedora de la gran ovación que recibió.
La pareja Marcello y Mussetta, en esta ocasión formada por Günter Papendell y Vera-Lotte Böcker, cantó y actuó, junta o por separado, con más soltura. Papendell es un barítono que canta con un legato sin necesidad de acelerar la voz. Tampoco el bajo Philipp Meierhöfer necesitó bravura para el papel de Colline, personaje que este solista incluyó hace años en su repertorio.  * Cocó RODEMANN