Teatro Regio
Verdi. UN BALLO IN MASCHERA
Irina Churlova / Valentina Boi, Saimir Pirgu / Otar Jorjikia, Leon Kim / Sergio Bologna, Laura Giordano / Isabella Lee, Silvia Beltrami / Agostina Smimmero. Dirección: Sebastiano Rolli. Dirección de escena: Marina Bianchi. 16 y 19 de enero.
 
La escenografía de este Ballo in maschera se remonta a 1913 y lleva la firma de Giuseppe Carmignani –año con motivo del centenario del nacimiento de Verdi–, telones recuperados por Rinaldo Rinaldi // Teatro Regio di Parma / Roberto RICCI 
 
Esta producción de Un ballo in maschera, que supone una colaboración con el Auditorio de Tenerife y la Royal Opera House de Mascate, se remonta a ¡1913! El descubrimiento en los almacenes del Teatro Regio de la escenografía realizada por Giuseppe Carmignani y estrenada en aquel lejano año con motivo del centenario verdiano equivale a todo un homenaje a la historia del teatro y al escenógrafo, alumno de Girolamo Magnani, muy apreciado por Verdi. Gracias al trabajo de Rinaldo Rinaldi los decorados han podido ser recuperado casi en su integridad, pese a los pliegues y a las erosiones sufridas por el paso del tiempo. Sus perspectivas de trampantojo exigen una iluminación muy precisa y acorde con las técnicas de la época y en este caso la concepción de las luces ha sido el factor menos afortunado de la histórica reposición.
En cuanto a la dirección escénica, quedó en el limbo de una mala interpretación tradicional. El espectáculo ha encontrado el favor de un público poco amante de las interpretaciones rompedoras pero hasta cierto punto justificaba los anatemas de los amantes del teatro di regia. Fueron sus artífices Marina Bianchi para la dirección escénica, Lorena Marin para el vestuario, Guido Levi para las luces y Michele Cosentino para la coreografía. Dos fueron los repartos elegidos para el 16 y el 19 de enero y es de justicia alabar el trabajo de Sebastiano Rolli para dirigir unas funciones que sufrieron diversos cambios y que tuvieron a muchos cantantes debutando su papel. Debut también para la orquesta, una fusión de la Filarmonica Italiana y la Orquesta Juvenil de Via Emilia. De buen nivel, como siempre, el coro instruido por el nunca bien ponderado Martino Faggiani.
En el primer reparto pudo oírse al tenor Saimir Pirgu (Riccardo), un sólido profesional de voz brillante y bien proyectada y un intérprete muy participativo. Grandes aplausos también para el barítono Leon Kim (Renato) de poderosos medios vocales a falta de una línea de canto de mayor nobleza. La soprano rusa Irina Churlova (Amelia), llamada de urgencia para salvar la representación, tuvo la atenuante de haber podido ensayar poco; la voz, con todo, causó un gran impacto y las intenciones parecieron correctas. Laura Giordano, aunque bajo los efectos de una laringitis, fue un Oscar de perfecta técnica vocal y de profesionalidad en casos de resfriado. La Ulrica de Silvia Beltrami tuvo que luchar con una situación escénica y una indumentaria poco propicias, así como por la presencia de unos mimos en forma de diablo que lo enredaban todo, mostrando una integridad artística elogiable. Muy bien los dos conjurados, Masimilaino Catelani (Samuel) y Emanuele Cordaro (Tom). Un auténtico lujo, por otra parte, el contar con el barítono Fabio Previati para el episódico rol de Silvano.
Dos días después debutaba el joven tenor georgiano Otar Jorjikia, que tuvo una acogida triunfal gracias al squillo y a un notabilísimo timbre, un nombre al que habrá que seguir. Su Amelia fue Valentina Boi, una soprano lírica de color claro en el agudo y que demostró que dominaba el papel con un bien medido fraseo. Dígase lo mismo para el veterano barítono Sergio Bologna, un Renato acogido con una prolongada ovación después del aria “Eri tu” por su maestría en el decir. Adecuada la Ulrica de la joven Agostina Smimmero, una mezzosoprano que viene empujando, y delicioso el Oscar de Isabella Lee, que había firmado ya una muy buena Traviata en Busseto.  * Andrea MERLI