Mozartwoche
Mozart y Urbez Capablo  T.H.A.M.O.S.
René Pape, Fatma Said, Nutthaporn Thammathi. Dirección: Alonda de la Parra. Dirección de escena: Carlus Padrissa (La Fura dels Baus). 24 de enero de 2019.
 
La Fura dels Baus regresó a Salzburgo con toda su imaginería futurista ahora para recrear diversas obras de Mozart en el espectáculo T.H.A.M.O.S. // Mozartwoche / Matthias BAUS
 
En 1999 el Festival de Salzburgo estrenaba una nueva producción de La damnation de Faust de Berlioz que supuso el trampolín definitivo de La Fura dels Baus hacia el circuito operístico internacional. Casi 20 años después, el colectivo catalán, esta vez encarnado sólo por Carlus Padrissa, volvía a la ciudad austríaca, aunque no en el marco del festival de verano sino en el de la Mozartwoche organizada en las fechas que rodean el aniversario del nacimiento del hijo más lucrativo de Salzburgo. El escenario sí que era el mismo que dos décadas atrás, la Felsenreitschule, un espacio único (y complicado) que se presta a las fantasías escénicas más espectaculares.
Padrissa cumplió con creces las expectativas: profusión de maquinaria, vistosas proyecciones en vídeo, efectos con láser, acróbatas evolucionando por los aires y por los muros, peleas que no desentonarían en un film de superhéroes, estallidos pirotécnicos... El director furero desplegó toda su artillería visual, bien arropado por colaboradores habituales como Chu Uroz (vestuario), Franc Aleu (video) o Roland Olbeter (escenógrafo). La brillantez visual servía para maravillar la vista y, también, para disimular una dramaturgia confusa.
T.H.A.M.O.S. es una amalgama con aires de ciencia ficción de diversas piezas mozartianas, la principal Thamos, König in Ägypten, la música incidental que el salzburgués compuso para un drama de ambientación egipcia que anuncia algunos aspectos de Die Zauberflöte. De este célebre Singspiel procedían diversos números, mientras que la música algorítmica de Urbez Capablo interpretada por las máquinas de Olbeter servía de nexo más bien inocuo. La pugna entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal, adopta en T.H.A.M.O.S. un perfil futurista y tecnológico que queda sepultado por el derroche de inventiva visual, como el gran ojo-sol que domina el escenario o los apabullantes vídeos de Aleu (parecía que la Felsenreitschule se derrumbaba ante los espectadores). Alondra de la Parra dirigió con tino unas fiables Camerata Salzburg y Bachchor Salzburg, la soprano Fatma Said y el tenor Nutthaporn Thammathi ofrecieron buenos destellos estilísticos mientras que René Pape demostró que aún es un Sarastro de referencia.  * Xavier CESTER