Teatro Nacional de São Carlos
Gluck  ALCESTE
Leonardo Cortellazzi, Ana Quintans, Alexandre Duhamel, Fernando Guimarães, João Fernandes, Christian Luján, Raquel Alão, Ana Ferro, João Cipriano, Nuno Dias. Dirección: Graeme Jenkins. Dirección de escena: Graham Vick. 27 de enero de 2019.
 
 
La primera nueva producción presentada este año por el Teatro Nacional de São Carlos ha sido esta Alceste de Gluck en una puesta en escena de Graham Vick, quien, una vez más, consiguió mucho con los escasos recursos puestos a su disposición. Un escenario desnudo y unos pocos elementos escénicos –mayormente sillas, una puerta de salida de emergencia al fondo y tres torres de iluminación móviles– se utilizaron de forma magistral en el desarrollo del drama. Contribuyó a ello la hermosa coreografía de Ron Howell, casi siempre brillante, el excelente vestuario de Conor Murphy, con una magnífica elección cromática, y el diseño de luces de Giuseppe de Iorio.
Vick jugó con la acción desarrollada en todo el espacio del Teatro, desde la boca del escenario al palco real pasando por la platea para conseguir una mayor comunicación con el público. Con todo, la imagen más potente de esta propuesta de Vick fue el tratamiento de los personajes regios como una familia normal, de condición social semejante a la de su pueblo. El efecto de esta igualdad social, con todos los personajes descalzos, estuvo muy bien conseguido.
Entre los cantantes destacó la soprano portuguesa Ana Quintans (Alceste), quien se presentó en excelente forma y que, pese a la dificultad generada por una tesitura más aguda que la original debido a la utilización de instrumentos modernos, fue una Alceste sencillamente soberbia tanto a nivel vocal como dramático en un papel de gran exigencia técnica y emocional. A su lado brilló también el tenor italiano Leonardo Cortellazzi (Admète), en una magnífica prestación y de una empatía natural con Quintans. El barítono francés Alexandre Duhamel estuvo muy bien en sus dos papeles, con una gran maleabilidad vocal y dramática, con un gran contraste entre el austero Sumo Sacerdote y en el divertidísimo Hércules, aquí transfigurado en Superhéroe.
El resto de solistas se mantuvo también en un buen plano, con el tenor portugués Ferando Guimarães (Évandre, Arauto), el bajo también luso João Fernandes (Apolo, Oráculo) y el barítono colombiano Christian Luján (Dios de los Infiernos). Entre los corifeos merece destacarse también a la soprano portuguesa Raquel Alão. El coro del São Carlos preparado por Giovanni Andreoli estuvo bien una vez más tanto a nivel dramático como vocal, siendo uno de los elementos primordiales de la representación. Desde el podio, Graeme Jenkins dirigió de nuevo magistralmente, en esta ocasión enfrentado a una partitura con muchos momentos delicados y la dificultad de atender a la coordinación de las diferentes fuerzas tanto en escena como diseminadas a todo lo ancho del coliseo lisboeta.  * Antônio ESTEIREIRO