Staatsoper
Giordano  ANDREA CHÉNIER
Gregory Kunde, Tatiana Serjan, Luca Salsi, Thomas Ebenstein, Boaz Daniel, Wolfgang Bankl, Zoryana Kushpler, Virginie Verrez. Dirección: Frédéric Chaslin. Dirección de escena. Otto Schenk. 15 de enero de 2019.
 
 
 
Esta ópera de Giordano tiene el sello del verismo, necesitándose hasta tres cantantes de categoría para hacer justicia a las exigencias de la partitura. Y como es lógico, necesita además un director capaz de inflamarla. Frédéric Chaslin, que es también compositor, posee esta capacidad de impacto y la orquesta tocó muy bien para él en esta cuarta representación, aunque con exceso de volumen en algún momento. Hubiera sido de agradecer, en cualquier caso, una mejor coordinación con la escena y una mayor atención a las necesidades de los cantantes. En esta ocasión, sin embargo, los grandes cantantes sí acudieron a la cita, al igual que lo hicieron algunos de los encargados de cometidos menores, debutantes en Viena y que no tuvieron otro inconveniente que tener que luchar con el volumen orquestal.
Gregory Kunde, que había debutado aquí en 1997 con I puritani con este mismo director y que después de cantar varias funciones hasta el 2003 de Guillaume Tell y La sonnambula, estuvo ausente del Teatro con la única excepción de unas Vespri siciliani en 2012 sustituyendo a otro tenor, fue ahora el protagonista de un gran triunfo.  Demostró hallarse en posesión del poderío dramático y de los exaltantes agudos necesarios para el papel, sin perjuicio de lucirse también en los matices de los pasajes más líricos. No fue la suya una interpretación dramática muy acentuada, pero en esta función estuvo mejor en este sentido que en las tres anteriores. En el momento actual, y con estas prestaciones, Kunde ha demostrado ser uno de los mejores intérpretes del poeta francés. Sus mejores momentos estuvieron en el “Sì, fui soldato” del tercer acto y en el tremendo dúo final. En este último fue muy bien secundado por Tatiana Serjan, que hasta ahora solo había aparecido en Viena con una Lady Macbeth que no en vano es su rol más conocido. Como Maddalena di Coingy sorprendió con su estilo del verismo italiano, afortunadamente exento de estridencias, y por su capacidad para hacer creíble el personaje. Luca Salsi volvía a encontrarse con Kunde después de haber coincidido con él en los comienzos de su carrera en Il barbiere di Siviglia. Tras su afortunado debut en diciembre último con Nabucco, sirvió al personaje de Carlo Gérard, uno de sus favoritos, con una relevante presencia escénica y una belleza vocal que mostraba una espectacular mejora respecto de sus primeras apariciones en Salzburgo de hace algunos años.
Buenas actuaciones hubo también entre los miembros habituales de la compañía, con Thomas Ebenstein (Incredibile), Boaz Daniel (Roucher), Wolfgang Bankl (Mathieu), Zoryana Kushpler (Madelon), y la nueva mezzosoprano francesa Virginie Verrez (Bersi). El coro cantó de modo impecable.  * Gerhard OTTINGER