Sondheim  Sweeney Todd
Bryn Terfel, Angelika Kirchschlager, Elliot Madore, Liliana Nikiteany, Brindley Sherratt, Iain Milne, Mélissa Petit, Spencer Lang, Barry Banks, Cheyne Davidson, Justyna Bluj, Asahi Wada. Dirección: David Charles Abell. Dirección de escena: Andreas Homoki. 11 de enero de 2019.
 
El barítono Bryn Terfel brilló en el papel de Sweeney Todd junto a la convincente Mrs. Lovett de Angelika Kirchschlager // Opernhaus-Zürich / Monika RITTERHAUS 
 
Por primera vez subió al escenario de la Opernhaus de Zúrich un musical, Sweeney Todd, de Stephen Sondheim, rebautizado como opereta thriller. La historia del barbero diabólico de Fleet Street que gozó de gran popularidad en los escenarios de Broadway y del West End durante la década de 1980 pasó a obtener una fama global gracias a la versión cinematográfica de Tim Burton (2007). Zúrich contó con un reparto operístico de primer nivel, seguramente el mejor que pueda tenerse hoy en día para esta obra: BrynTerfel y Angelika Kirchschlager junto al mayor especialista en Sondheim, el norteamericano David Charles Abell.
Andreas Homoki optó por una propuesta escénica minimalista y conceptual, huyendo de las grandilocuencias a las que los musicales suelen tender, buscando el trabajo de actores, muy intenso y de gran impacto. Y de alguna manera consiguió substituir ese ir y venir escénico de la obra con gestualidad cargada de intensidad e interpretaciones cargadas de emoción. Ahí residió el gran trabajo de Homoki que cuando se pone demuestra lo grande que puede ser.
Musicalmente todo resultó muy sólido, a pesar de tratarse de un espectáculo con sonido amplificado, como ocurre en los musicals, cosa extraña, por otro lado, al haberlo calificarlo de opereta y de contar con voces operísticas. Terfel estuvo inspiradísimo como Todd, con una contundencia vocal fuera de serie; no era la primera vez que el barítono galés se metía en las carnes del barbero, y tanto vocal como escénicamente realizó una interpretación que puso los pelos de punta en más de un momento ¡qué gran escena la del final del primer acto! A su lado, la Mrs. Lovett de Angelika Kirchschlager fue un auténtico lujo, sobrada de medios y cargada de intencionalidad teatral, dibujando una escalofriante cómplice del barbero. Mélissa Petit como Johanna fue pura dulzura, con un timbre homogéneo y entrega dramática de primer nivel. Brindley Sherratt marcó al villano juez de manera formidable junto al efectivo Anthony Hope de Elliot Madore.  * Albert GARRIGA