Verdi  LA TRAVIATA
Francesca Dotto, Alessandro Scotto di Luzio, Marco Caria, Graziano Dellavalle. Dirección: Pietro Rizzi. Dirección de escena: Sofia Coppola. 13 de enero de 2019.
 
Francesca Dotto y Alessandro Scotto di Luzio fueron losprotagonistas de la reposición de la aplaudida Traviata de Valentino que firma Sofia Coppola // Teatro dell’Opera / Yasuko KAGEYAMA 

Esta producción de La Traviata firmada por Sofia Coppola es uno de los grandes éxitos de la Ópera de Roma de los últimos años. Estrenada en 2016, ha sido repuesta en numerosas ocasiones y llevada en tournée al Japón por la compañía y alquilada, por ejemplo, al Palau de Les Arts de Valencia. En enero ha vuelto a Roma para una larga serie de funciones con distintos repartos. Esta crónica se refiere a la interpretada por Francesca Dotto, que ya protagonizara en su día la primera edición. Es posible que entonces, dada la juventud de la artista y probablemente por la emoción de enfrentarse con una prima de esta importancia, no convenciera totalmente. Ahora, sin embargo, ha demostrado que conserva la juventud de la voz pero que ha madurado como intérprete. Ya no experimenta incomodidad alguna en las agilidades del primer acto y los agudos tienen una mayor seguridad, aunque siguen sin ser espectaculares. En los actos segundo y tercero la interpretación alcanza sus mejores cotas gracias a un canto mórbido y delicado sin los excesos melodramáticos que mal casarían con un personaje de apenas veinte años como Violetta. Lo más importante, sin embargo, es cómo se identifica con el personaje, aportando una versión realmente conmovedora de “Addio, del passato”.
Alessandro Scotto di Luzio posee un timbre luminoso pero su voz da la impresión de resultar más adecuada para papeles de tenor lírico, pues en los momentos dramáticos las notas parecen excesivamente abiertas o engoladas; se trata de situaciones ocasionales, sin embargo, y en conjunto su Alfredo es mesurado y elegante. Correcta la versión del Giorgio Germont de Marco Caria, duro y despiadado con Violetta pero conservando en todo momento las formas correctas –e hipócritas– propias de su educación burguesa.
Entre los comprimarios, que comprendían al experto Graziano Dellavalle (Grenvil), cumplieron satisfactoriamente los jóvenes del proyecto Fabrica, Young Artist Program del Teatro dell’Opera.
Desde el podio, Pietro Rizzo sostuvo atentamente a los cantantes pero en ocasiones dictó a la orquesta un sonido excesivamente fuerte en la casa de Flora. Esta versión se conoce en Roma como “la Traviata de Valentino” al ser Valentino Garavani, fundador de la célebre casa de modas romana, el diseñador de los trajes de Violetta, mientras los de los demás personajes los firman sus colaboradores. Obviamente los de la protagonista son muy elegantes y mientras en los de las fiestas destacan la fascinación y la belleza de Violetta, en los demás momentos de la obra revelan la fragilidad de esa joven mujer, indefensa en un mundo de hombres que la manipulan para sus propios fines. Los otros artífices del espectáculo son nombres bien conocidos de Hollywood, con el debut en una producción operística de Coppola, cuya dirección escénica, ahora reproducida por Marina Bianchi, demuestra su amor por el género, respetando las indicaciones de compositor y libretista, pero no presenta méritos personales apreciables. Tradicionales también son los decorados de Nathan Crowley, otro creador importante del mundo del cine.  * Mauro MARIANI