Teatro Real 
WAGNER  EL ORO DEL RIN
Greer Grimsley, Raimund Nolte, David Butt Philip, Joseph Kaiser, Albert Pesendorfer, Alexander Tsymbalyuk, Samuel Youn, Mikeldi Atxalandabaso, Sarah Connolly, Sophie Bevan, Ronnita Miller, Isabella Gaudí, María Miró, Claudia Huckle. Dirección: Pablo Heras-Casado. Dirección de escena: Robert Carsen. 17 de enero de 2019.
 
El Wotan de Greer Grimsley junto a la Freia de Sophie Bevan en la propuesta escénica de Robert Carsen, que demostró que con el tiempo va perdiendo originalidad. De entre los intérpretes destacó el Alberich de Samuel Youn // Tetro Real / Javier DEL REAL 
 
Casi veinte años después de su primera producción en el Real, vuelve la Tetralogía, aunque esta vez el teatro no ha arriesgado mucho. Habría sido interesante ver el trabajo de algún director español, joven, y también contemplar por lo menos dos de las partes de la obra en una sola temporada. El Real está a la altura del reto. En lo musical, el reparto fue de gran calidad, con algunas actuaciones sobresalientes. Destacó la Freia de Sophie Bevan, con una limpia y hermosa voz de soprano lírica, muy bien entonada para darle al personaje toda su aparente inocencia. Magnífico el Alberich de Samuel Youn, muy aplaudido, capaz de reflejar en su voz atormentada toda la frustración y la ambición del personaje, con una gran explosión de energía amarga en la maldición final. Muy bueno el tenor lírico Mikeldi Atxalandabaso en Mime, con una caracterización vocal y escénica de primerísima fila, de un histrionismo espectacular. Joseph Kaiser, un poco engolado, estuvo sin embargo a la altura de Logge, personaje escurridizo, maquiavélico y divertido. Muy bien Ronnita Miller en una Erda más maternal que mítica y grandiosa, potente y con fuerza suficiente para aterrorizar a cualquiera, el memorable Fafner de Alexander Tsymbalyuk.Sarah Connolly planteó una Frida creíble en lo escénico y solvente en lo vocal, con detalles muy sugestivos. Bien Albert Pesendorfer en Fasolt, David Butt Philip como Frohy Raimund Nolte en el siempre arriesgado Donner, con su heroica intervención final. Excelentes las tres ninfas acuáticas, interpretadas aquí por Gaudí, Miró y Heckle y flojo el Wotan de Greer Grimsley, con una voz insuficiente y no muy bien colocada para este Wotan todavía ambiciosohasta la chulería. Pablo Heras-Casado debutaba en la obra, y lo hizo con una encomiable seguridad, ya desde el primer acorde, resuelto con brillantez. En ocasiones faltó tensión y en otras continuidad, pero el gran concepto estaba ahí y la tensión no decayó nunca a pesar de la complejidad. La Orquesta Titular estuvo a la altura,  en particular las cuerdas y las maderas, vibrantes y matizadas. Hubo algún fallo episódico de fácil arreglo. La puesta en escena de Robert Carsen resulta eficaz aunque un poco viejuna. Los dioses viven en un duro mundo oscuro, industrial y contaminado. Hay detalles graciosos, como la bicicleta de Logge oel palo de golf de Donner, pero lo que fue original resulta cada vez más un tópico. Ahora estamos en la era del calentamiento global, no del enfriamiento, como parece a lo largo de la obra.*Jose María MARCO