Teatro del Maggio Musicale
Wagner  EL HOLANDÉS ERRANTE
Marjorie Owens, Annette Jahns, Thomas Gazheli, Mijail Petrenko, Peter Tantsits, Timothy Oliver. Dirección: Fabio Luisi. Dirección de escena: Paul Curran. 17 de enero de 2019.
 
Thomas Gazheli como el protagonista de este Holandés errante dirigido por Fabio Luisi. En la segunda imagen, la aplaudida Senta de Marjorie Owens, de voz potente y de fieros agudos // Teatro del Maggio Musicale / Michele Monasta 
 
Desde hace algunos meses, Fabio Luisi ha sustituido a Riccardo Muti y a Zubin Mehta como director principal del Teatro del Maggio Musicale Fiorentino y está consiguiendo la estima del público de la ciudad. Después de ganársela con el repertorio popular italiano y dirigiendo las óperas de Verdi, aborda ahora el repertorio alemán, con el que ya había adquirido experiencia como director principal en Dresde, en el Metropolitan neoyorquino y en la Ópera de Zúrich. Sin duda alguna, los buenos resultados de este Holandés errante han sido mérito suyo. Al principio su interpretación no acabó de convencer, pero paulatinamente fue haciéndose evidente que su intención era la de resaltar cómo en esta ópera juvenil las nuevas ideas de Wagner conviven con la tradición. Podría deducirse de ello que la genialidad del compositor apareciese atenuada, pero gradualmente pudo apreciarse su novedad y su fuerza. Tradición y novedad pueden convivir sin limitarse una a la otra, y justamente uno de los momentos más geniales nace de la contraposición entre la vivacidad popular del pueblo noruego, que el mismo Weber habría firmado, y el espectral coro de los marineros holandeses, muy distinto a cuanto hasta entonces había conocido el teatro de ópera. De manera similar la coexistencia del aria de Erik, que recuerda a Donizetti, con el dúo entre Senta y el Holandés, permite entender que el muchacho no pueda aspirar a ser amado por ella, que pertenece al mundo lejano y misterioso del marinero fantasma. Sin ceder al efectismo fácil, Luisi condujo al espectador hasta el interior de la juvenil obra maestra de Wagner, haciendo caso omiso de las lecturas que pretenden acercar al Buque fantasma al Anillo del nibelungo
Gustó mucho y fue aplaudida Marjorie Owens, de voz potente y segura pero que, de acuerdo con el director, no cedió a la tentación de hacer de Senta una especie de Brünnhilde. Thomas Gazheli tiene muchas limitaciones vocales peto acierta a presentar a un holandés interesante y más débil que demoníaco. No tiene los mismos problemas vocales Mijail Petrenko, que sin embargo dibujó un Daland más bien pálido. Peter Tantsits fue un Erik discreto, aunque el aria del tercer acto exigiría un canto de estilo italiano que le es completamente extraño. Bien Timothy Oliver (Timonel) y Annette Jahns (Mary), pero les superó a todos el coro preparado por Lorenzo Fratini.
Poco hay que decir de la dirección escénica de Paul Curran, no solo tradicional sino también con mucho de banal, con la habitual transposición temporal de la acción y proyecciones para describir el mar tempestuoso y la llegada del barco del holandés. Narra, con todo, la acción de modo comprensible y permite al espectador concentrarse en la música, a diferencia de lo que ocurre en tantas puestas en escena geniales.  * Mauro MARIANI