Sociedad Filarmónica
Recital Magdalena Kozená
Obras de Schumann, Wolf, Dvorák y  Schoenberg. Mitsuko Uchida, piano. 15 de enero de 2019. 
 
Fue esperadísima la vuelta de la mezzo morava a Bilbao. Magdalena Kozena no visitaba la Sala de la Sociedad Filarmónica desde 2007. La ilusión resultó mayor sabiendo que venía acompañada por Mitsuko Uchida, la excelente pianista, una gran virtuosa dotada de extrema musicalidad, genial mozartiana y schubertiana que supo además descubrirnos ya hace años la singular belleza de los estudios de Ligeti. Para que nada faltara ambas interpretaron un programa cuidado e inteligente con variadas canciones. Para abrir boca, el recital comenzó con los poco frecuentados Lieder de María Estuardo de Schumann, una obra postrera bañada de piadosa tristeza que Magdalena Kozena supo encarar con ajustada expresión, sin cargar las tintas en indebida tragedia ni aligerando el pathos de los poemas de Gisbert Freiherr von Vincke. Le siguieron once bien escogidos Lieder de Wolf, sobre los versos de Eduard Mörike; la dicción de Kozena rayaba en la perfección y el soporte pianístico de Uchida fue un milagro de variedad y una demostración de la complejidad y riqueza tímbrica del piano de Wolf; la serie acabó con el simpático vals Abschied.
Abrieron la segunda parte las ocho canciones de amor de Dvorák, nunca mejor escuchadas, pues parecieron hechas para la propia Kozena, quien supo extraerles toda esa belleza de base popular que impregna el ciclo de Dvorak. Y, más ligero, pero no menos bello, un conjunto de canciones de cabaret de Schoenberg, en una deliciosa interpretación llena de delicadeza, o de burla,o de lirismo. Un recital difícil de olvidar.  * José Miguel BALZOLA