Festival Internacional de Música de Canarias
Strauss  ARIADNE AUF NAXOS
Ricarda Merbeth, Brenda Rae, Roberto Saccà, Elisandra Melián, Svetla Krasteva, María Luisa Corbacho, Anelio Gibran, Juan Antonio Sanabria, Manuel Gómez Ruiz, José Coca. O. S. de Tenerife. Dirección: Antonio Méndez. V. de Concierto. Auditorio de Tenerife Adán Martín, 10 de enero de 2019.
 
La calidad de las voces de Ariadne auf Naxos salvó el estatismo de la versión en concierto y ensalzó la obra de Richard Strauss // Auditorio Adrián Martín
 
La interesantísima propuesta del inicio del trigésimo quinto Festival Internacional de Música de Canarias aportó momentos estelares gracias a la ópera Ariadne auf Naxos con música de Richard Strauss y libreto de Hugo von Hofmannsthal en su versión de 1916, ofrecida aquí en versión de concierto. El argumento trata de un rico vienés que prepara una velada musical; contrata dos grupos de músicos, uno cómico y otro que representará una ópera seria. Tras discutir quiénes actuarán primero, se decide que lo hagan a la vez. Ariadne se muestra abandonada por Teseo y desesperada en la isla de Naxos, ahora rodeada de unos comediantes que intentan entretenerla. Zerbinetta, protagonista de la ópera buffa, le reconoce que sufrir por amor es un mal de todas las mujeres y que el problema se cura con otro amor. Mientras, un barco llega a la isla con Baco; Ariadne le confunde con un presagio de la muerte, aunque más tarde se enamorará y se dejará conducir por el dios a los cielos.
La genialidad de la partitura está en que al unir los dos géneros se muestra la dicotomía social en los gustos y costumbres entre la burguesía y la aristocracia trasmutada por la Primera Guerra Mundial. Los ecos wagnerianos representan la alta cultura y los toques cómicos a la baja cultura, pero en esta obra Strauss ridiculiza el mundo de la música y de los compositores utilizando pasajes más complejos para los supuestos personajes humorísticos.
La soprano alemana Ricarda Merbeth fue Ariadne; ella es una de las cantantes líderes en el repertorio de Strauss y Wagner y así lo demostró. Brenda Rae encarnó el rol de Zerbinetta con una notable agilidad vocal, superando con facilidad y frescura las difíciles ornamentaciones a su cargo. Roberto Saccà fue Baco, magnífico tenor con potente y profunda tesitura. Anelio Gibrán, joven barítono de Santa Cruz de la Palma, encarnó a Arlequín, Juan Antonio Sanabria y Manuel Gómez Ruiz –ambos tenores grancanarios– se metieron en la piel de Brighella y Scaramuccio respectivamente. Svetla Krasteva en su cuerda de soprano fue la ninfa Eco, la mezzo María Luisa Corbacho la ninfa Dryade y Elisandra Melián la ninfa Najade, en su tesitura de soprano, complementándose correctamente, mientras el bajo boliviano José Coca dibujaba a Truffaldilno. Hay que destacar la calidad de todas las voces reclutadas y que, pese a que la obra se ofreció en versión de concierto, cada uno de los intérpretes se movió por el escenario según requería su rol evitando el estatismo.
La Sinfónica de Tenerife bajo la batuta del director español Antonio Méndez, hoy uno de los más solicitados y consolidados de su generación y director principal de la formación tinerfeña, demostró una vez más la brillantez de su sonido, la coherencia de las diferentes secciones instrumentales además de una notable ductilidad.  * Estrella ORTEGA