Auditorio, Sala Mozart
Recital  JAVIER CAMARENA
Obras de García, Rossini, Donizetti, Bellini, Massenet y Cilea. Ángel Rodríguez, piano. 8 de enero de 2019.
 
Javier Camarena en la versión de concierto de Los pescadores de perlas, el pasado verano en el Festival de Salzburgo // Salzburger Festspiele / Marco BORRELLI
 
Con una aureola especial aparecía el tenor mexicano Javier Camarena en la ciudad del Ebro, y su acreditación fue demostrada con creces en el recital que ofreció. Evidenció una técnica de canto in maschera, también denominada costodiafragmática, como una base importante para la correcta emisión de la columna aéreo sonora. Esta técnica fue ideada por Manuel García, hijo del famoso tenor y compositor, del que precisamente Camarena interpretó alguna de sus composiciones.
En la primera parte, después de rendir homenaje al compositor, cantante y maestro sevillano, se enfrentó a arias de La Cenerentola y La fille du régiment sin un solo fallo ostensible, dentro de tonalidades agudas extremas. En la segunda parte siguió con arias de dificultades de unas partituras complicadas de Il Pirata, L’elisir d’amore, Werter y L’Arlesiana, con un exquisito gusto musical y sin omitir ninguna nota aguda por complicada que fuera, incluida el la natural del Lamento de Federico que Cilea no plasmó en el pentagrama. Un mínimo cambió de color en “Una furtiva lagrima” no empañó una actuación brillante.
El ávido público asistente –en Zaragoza no hay teatro, ni temporadas de ópera– que llenó la Sala Mozart aplaudió con fruición cada intervención y Camarena fue generoso en bises con tres romanzas de zarzuela –Los gavilanes, La tabernera del Puerto y el Trust de los tenorios– y, dentro del apoteosis, tuvo un recuerdo a la memoria del gran tenor aragonés, Miguel Fleta, emulando al cantante en su creación del Ay, Ay, Ay del compositor chileno Osmán Pérez Freire con crescendi, filati y puntate al estilo del mítico genio español. Al piano, Ángel Rodríguez, creó el clímax necesario de perfecta comunión musical con el tenor.  *Miguel Ángel SANTOLARIA