Festival della Valle d’Itria
Verdi  UN GIORNO DI REGNO
Vito Priante, Pavol Kuban, Iván Ayón Rivas, Vicktoria Miskunaite, Dioklea Hoxha. Dirección: Sesto Quattrini. Dirección de escena:  Stefania Bonfadelli. Palazzo Ducale, 30 de julio de 2017.
 
Stefania Bonfadelli se encargó de la puesta en escena de Un giorno di regno en el Festival de Martina Franca © Festival de Martina Franca 
 
Se ha planteado en diversas ocasiones: ¿cuál podía ser la causa de la retirada inmediata, tras el borrascoso estreno del 5 de septiembre de 1840, de Un giorno di regno? ¿La serie de pérdidas familiares que afectaron a Verdi en el curso de aquel año, quizá? Puede que la inspiración del músico de Busseto no fuese la de las obras maestras que vendrían después, pero negar su originalidad sería injusto. Esta propuesta de Martina Franca se escuchó con interés, especialmente por haber permitido apreciar la labor del joven Sesto Quattrini, que mostró creer en la obra, que dirigió con ritmo contagioso y gesto elocuente. Un plato fuerte desde el punto de vista orquestal, plasmado con suma exactitud por la Orchestra Internazionale d’Italia. Apreciable el coro del Teatro Municipale de Piacenza preparado por Corrado Casati, toda una adquisición para el Festival.
Con algunas excepciones el cuadro interpretativo procedía de la Academia de Belcanto Rodolfo Celletti. Fueron estas la del Cavalier Belfiore interpretado por el brillante barítono Vito Priante, el Barón Kelbar del bajo Pavol Kuban y el galante Edoardo di Sanval del joven tenor peruano Iván Ayón Rivas, la revelación de la velada por belleza de timbre y generosidad en el canto. La Marchesa del Poggio encontró en Vicktoria Miskunaite la exacta vocalidad del mezzo acuto. Menos eficaz, aunque bien preparada, pareció la Giulietta de la soprano Dioklea Hoxha, mientras el Signore della Rocca tuvo en el también joven Luca Vianello la necesaria generosidad vocal y presencia escénica.
Last but not least, Stefania Bonfadelli, la admirada soprano aquí en el papel de regista: acabó siendo convocada para poner en escena un espectáculo que en principio se había planificado como de concierto. El mérito de haberlo conseguido se repartiría con Chiara Trancossi y Raffaele Montesano, autores de una escenografía plenamente plausible. Transformar al Cavaliere en un regista caprichoso, al Barón en el capocomico de una destartalada compañía teatral abrumada por los problemas sindicales con coros y orquesta, y al Signor della Rocca en el productor de la misma introdujo algunos desconciertos en la acción, pero acabó en una alegre confusión que divirtió al público.
Hay que añadir que el día anterior, en el claustro de San Domenico, se ofreció con acompañamiento de piano y bajo el epígrafe de Concerto del sorbetto la operita de Manuel García L’isola disabitata, una de las cinco que compuso entre 1830 y 1831 para uso de sus alumnos. La obra, con libreto de Pietro Metastasio, tiene momentos que, aun recordando los parámetros rossinianos, no carecen de cierta originalidad. Fueron sus intérpretes Rossella Giacchiero, Chiara Iaia, Nico Franchini y el ya nombrado Luca Vianello. Dirigió desde el piano el maestro Ettore Papadia* Andrea MERLI