Gran Teatre del Liceu
Verdi IL TROVATORE
Artur Rucinski, Kristin Lewis, Marianne Cornetti, Marco Berti, Carlo Colombara, Maria Miró, Albert Casals, Carles Canut. Dirección: Danielle Callegari. Dirección de escena: Joan Anton Rechi. 17 de julio de 2017.
 
Dos momentos de la representación de Il Trovatore en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni Bofill 
 
En 2009 se presentó una propuesta de Il Trovatore con dirección de escena de Gilbert Deflo en la que se hacía hincapié en la dificultad de presentar este drama en escena con sus castillos, mazmorras y conventos. Para el director belga la solución fue concebir una producción minimalista en la que destacaba el vestuario, la iluminación y unos grandes telones de fondo que no acabaron de convencer ni al público ni a la crítica del momento. Ahora, casi una década después, se ha repuesto el título pero modificando la propuesta escénica con dirección de escena de Joan Anton Rechi, en la que Francisco de Goya y su serie de grabados sobre Los desastres de la guerra se convierten en el trasfondo del libreto de Salvatore Cammarano. El montaje presenta un espacio también minimalista en el que el vestuario –muy desigual y poco acertado– y las proyecciones de los grabados toman protagonismo sin acabar de funcionar, no tanto por su plasmación escénica, sino por un trabajo de dirección de los intérpretes y de los movimientos del coro bastante pobre y poco claro de principio a fin.
 
Desde el punto de vista musical las cosas funcionaron mejor gracias a una dirección acertada de Danielle Callegari, aunque primó más el interés de tal o cual aria o pieza coral que de la obra en su conjunto. De los intérpretes destacó el Conde de Luna del barítono polaco Artur Rucinski, tanto por la recreación del personaje como por la calidad y el manejo de su bello y homogéneo instrumento. Muy interesante la Azucena de la mezzosoprano estadounidense Marianne Cornetti, que supo imprimir todo el dramatismo y la vehemencia que requiere este trágico personaje. La Leonora de su compatriota Kristin Lewis no acabó de convencer a pesar de su destacada presencia escénica y de poseer una voz de soprano lírico spinto de muchos quilates, pero de sonoridad algo difícil de asimilar. Su emisión no acabó de ser todo lo homogénea y musical que se esperaba, siendo a pesar de ello una de las mejores intérpretes de la velada. En cuanto al tenor Marco Berti, fue un Manrico de agudos estentóreos y una línea de canto bastante mejorable, triunfando solamente en los momentos más dramáticos, como en la cabaletta de la Pira. Correcto el resto del reparto, con un Ferrando de Carlo Colombara que empezó un tanto dubitativo para ir afianzándose a lo largo de la representación.
 
Correcto el Coro del Gran Teatre del Liceu, a pesar de la errática dirección de escena y del vestuario, en general, de muy poco interés. La iluminación –fundamental en esta propuesta–tampoco fue mucho más allá, con algún recurso como el de la hoguera final realmente insuficiente. Una velada con aplausos para los principales intérpretes pero que no alcanzó el éxito de los anteriores títulos de la temporada.  * Fernando SANS RIVIÈRE