Deutsche Oper
Wagner EL HOLANDÉS ERRANTE
Tobias Kehrer, Ingela Brimberg, Thomas Blondelle, Samuel Youn. Dirección: Donald Runnicles. Dirección de escena: Christian Spuck. 7 de mayo 2017.
 
Protagonistas de El Holandés errante en Berlín © Deutsche Oper / Thomas Jauk
 
Los pianísimos de la obertura enmudecieron con la lluvia. Una niebla densa y húmeda cayó sobre el escenario, lúgubre basurero de sueños. Tumbado junto a un pequeño barco de papel, Erik, enamorado de Senta, sueña su pesadilla. Y con él todo el aforo. Porque en esta producción desarrollada por Christian Spuck para la Deutsche Oper, recibida con entusiasmo por el público en la noche del estreno, el joven cazador es la figura central de la propuesta y todas las figuras de Wagner están deformadas. Empezando por Erik, un segundón convertido en protagonista y muy diferenciado del resto. Es el único personaje que viste con prendas de color en la caja negra de Spuck, el único de carne y hueso en una sombría metáfora de deseo, fidelidad y amor neurótico. Interpretado por el tenor Thomas Blondelle, el eterno perdedor es el único capaz de resistirse a las miserias humanas y al delirio narcisista de su amada, aunque al final, llegado el momento de la redención, se deja engullir y devorar por ella.
En esta versión de El Holandés errante Spuck mantiene a Erick en el escenario las dos horas y media que dura la representación, desde el primer acorde hasta que el joven cazador pone fin a la pesadilla y libera a Senta su parte maldita. Apuñalándola, pero de forma consentida. Spuck exprime las posibilidades que le ofrecen la dramaturgia y la escenografía de Rufis Didwiszus, para, en conjunción con los elementos de la naturaleza, muy presentes en toda la función, presentar de forma grandiosa y muy efectista esta obradramática y coral. Y como bailarín, coreógrafo yregidor de hasta seis producciones operísticas, el actual director del ballet de Zúrich lo hizo maravillosamente bien.
La soprano sueca Ingela Brimberg fue una Senta de timbre luminoso y algo irregular, pero dejó sobrada constancia de que la inclusión de este personaje en su repertorio fue una decisión correcta. En conjunto, ofreció una actuación muy destacable con momentos de gran belleza. Su compañero Bondelle, muy aplaudido también por el público, unió a sus cualidades de solista y actor la pasión. En su breve transitar por las lindes entre la razón y el delirio, la consciencia y la sinrazón, se mostró seguro y cómodo.
Lo mismo se puede afirmar de Tobias Kehrer en el papel del codicioso Daland, padre de Senta. El bajo alemán, miembro de la compañía de la Deutsche Oper desde 2013 y con una creciente agenda internacional, tuvo una actuación maravillosa, impecable, matizada, fuerte y segura. Menos afortunado a causa de un fuerte catarro estuvo el barítono Samuel Youn, el primer coreano que interpretó, en 2012, el personaje del Holandés en Bayreuth. Una parte del público le abucheó sin consideración, lo que además de no aliviar al cantante empañó el final de una representación que por otra parte fue redonda.  * Cocó RODEMANN
 
 
 
 
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