Auditorio Príncipe Felipe
Concierto VIRPI RÄISÄNEN
Camerata RCO de la Royal Concertgebouw Orchestra. Dirección: Jan Willem de Vriend. 4 de marzo de 2017.
 
En el ciclo de Conciertos del Auditorio de Oviedo se celebran veladas exquisitas como la del 4 marzo, a cargo de la CamerataRCO, que integran músicos de la Royal Concertgebouw Orchestra de Ámsterdam. Esta formación debutó en Asturias con Jan Willem de Vriend a la batuta para ofrecer una velada intimista con obras que marcaron nuevos caminos en la música del siglo XX. Con esta velada se descubrió en Oviedo la voz de Virpi Räisänen, que sustituyó a la soprano inicialmente prevista, Laetitia Gerards, por indisposición. La finlandesa es una artista polifacética, que desde 2009 centra su actividad como cantante, en una carrera ascendente muy valorada en la música contemporánea. Todo un lujo escuchar así la voz de Räisänen, de tonalidad oscura y cálida, en las Siete canciones tempranas de Alban Berg.
Esta fue la mejor parada del programa, con el conjunto de doce músicos, integrado por maderas, acordeón, cuerdas, piano y percusión, para la versión de Reinbert de Leeuw de esta obra, que mantiene su brillo en su diversidad de influencias y colores expresivos. En este conjunto, Räisänen mostró su potencial lírico, en canciones de diverso recorrido, desde las piezas con ecos impresionistas como “Nacht” (Noche), para escuchar una voz de ensueño, de timbre redondeado, con un fraseo sostenido con cierta contención expresiva, para lograr mayor efecto. No obstante, “Liebesode” (Oda al amor) tuvo otra entidad para admirar la exuberancia de medios de la finlandesa en su amplitud de fraseo; y para cerrar con “Sommertage” (Días de verano), otro canto de regocijo que puso a prueba la flexibilidad vocal de la cantante.
En la segunda parte la afición disfrutó de una reducción de la Sinfonía Nº 4 en sol mayor de Gustav Mahler que realizara Erwin Stein, amigo del propio compositor –y de otros, como Arnold Schoenberg–, y que se ha difundido por salas de todo el mundo. Así, la CamerataRCO modeló gran riqueza de sonoridades en la sinfonía, en conjuntos tímbricos flexibles con contrastes de efecto preciosista. Sin embargo, con la incorporación de Räisänen en el movimiento “Sehr behaglich” (Muy cómodo), el finale arrancó descompensado en voz y orquesta, de manera que la mezzosoprano se mostró más incómoda, aunque solucionó su parte con una zona media poderosa. Con todo, resultó una velada diferente en la programación del Auditorio ovetense, exquisita e íntima en lo musical, que hay que valorar a través de un programa poco usual en esta plaza. * Diana DÍAZ

 
 
 
 
 
 
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