Staastoper
Mozart DON GIOVANNI
Simon Keenlyside, Erwin Schrott, Irina Lungu, Dorothea Röschmann, Benjamin Bruns, Ileana Tonca, Sorin Coliban, Manuel Walser. Dirección: Adam Fischer. Dirección de escena: Jean-Louis Martinoty. 29 de enero de 2017.
 
Pie de foto: Simon Keenlyside y Erwin Schrott dieron vida a Don Giovanni y Leporello en Viena © Wiener Staatsoper / Michael Pöhn
 
 
Esta producción escénica de Jean-Louis Martinoty, fallecido en 2016, contiene una gran cantidad de efectos tan irrelevantes como capaces de distraer de la acción principal, entre las que puede señalarse la presencia excesiva de figurantes sin una función específica, al tiempo que dificultaba a los cantantes la posibilidad de imprimir un sello personal a su actuación y dar carácter a sus personajes. Con todo, fue esta una buena función y el espíritu de Mozart fue debidamente preservado. La garantía del buen nivel musical de la velada llevaba el nombre de Adam Fischer, que dirigió con un notable sentido dramático. Su colaboración con la Staatsoper data de 1973, primero como instructor de canto y ya desde 1980 como director, habiendo sido en estos días precisamente nombrado miembro honorario de la institución. Fischer y el buen rendimiento de la orquesta titular asegurarían, en efecto, una óptima representación.
 
También los cantantes aportaron un gran nivel. Simon Keenlyside fue por vez primera Don Giovanni en esta producción y cantó de manera extraordinaria. Su voz parecía más oscura que en ocasiones anteriores y como siempre interpolaría un La agudo en la escena final, mostrándose por lo demás estilísticamente perfecto en todo momento. Su instante culminante fue en la serenata, dicha con la suavidad de un Lied. Erwin Schrott, ampliamente conocido también como intérprete del papel principal, hizo aquí el Leporello, una versión del personaje de mucha fuerza en su versión de bajo-barítono. Irina Lungu, Donna Anna debutante en Viena, hizo un personaje dramático pero con finos matices líricos, yendo la fuerza a cargo de la Elvira de Dorothea Röschmann, mientras Ileana Tonca era una suave Zerlina. Benjamin Bruns dibujó, como la mayoría de sus colegas, un Don Ottavio un tanto pálido pero con buenos sonidos sombreados, especialmente en la ejecución de sus dos arias. Sorin Coliban fue un sonoro Comendador y Manuel Walser dio relieve a la figura de Masetto. * Gerhard OTTINGER
 

 

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