CRÍTICAS

Opéra-Comique
Offenbach  FANTASIO
Marianne Crebassa, Franck Leguérinel, Marie-Eve Munger, Jean-Sébastien Bou, Loïc Félix, Alix Le Saux, Philippe Estèphe, Enguerrand de Hys, Kévin Amiel, Flannan Obé, Bruno Bayeux. Dirección: Laurent Campellone. Dirección de escena: Thomas Jolly. 24 de febrero de 2017.
 
La Opéra-Comique retomó su actividad con Fantasio de Offenbach © Opéra-Comique / Pierre Grosbois
 
La compañía de la Opéra-Comique de París reanudó su actividad tras dieciocho meses de obras en su teatro y lo hizo en el Théâtre du Châtelet... La reforma, que debería haber terminado en enero, aún no ha finalizado. Curiosamente, el Châtelet cerrará también por reformas una vez finalicen las funciones de esta producción. Abrió pues la Salle Favart sus puertas –es un decir– con Fantasio de Jacques Offenbach, obra que si bien no tuvo éxito en su día (1872), tuvo ahora una segunda oportunidad. Y así fue a juzgar por los múltiples encore que pidió el público a los artistas todos.
Musicalmente abundaron las partes sinfónicas –las introducciones de los dos primeros actos fueron muy largas– y una gran profusión de ritmos ternarios puntuaron las melodías suaves y dulzonas, salidas claramente de la fábrica del prolífico autor. El público celebró en particular los valses lentos, aunque aplaudió también algún que otro galop de buen cuño. Sonaron los metales con dureza. Ello fue debido a las características sonoras de la sala, que el director musical Laurent Campellone no quiso –o no pudo– tener en cuenta. Por lo demás se ciñeron los maestros a la partitura con ímpetu y ganas de quedar bien. 
Brillaron los dos protagonistas, de voces distintas y complementarias como las que se necesitaban. La soprano ligera Marie-Eve Munger (la princesse Elsbeth) voló por las estratosferas de su tesitura sin temor y sin cautela, pero, a la vez, supo resolver con valentía –más que con arte– los pasajes por el registro grave que le pedía la partitura. Marianne Crebassa (Fantasio) interesó por el timbre –ni bello ni feo, sino muy particular– de su voz y resolvió sin dudas ni aproximaciones sus cometidos vocal y dramático, mostrando en todo momento una notable presencia en el escenario.
El resto del reparto gozó del apoyo sin mácula de dos grandísimos artistas de la especialidad. Franck Leguérinel (Le roi de Bavière) y Jean-Sébastien Bou (Le prince de Mantoue), con gracia y arte, con convicción contagiosa también, elevaron sus dos pobres personajes –vocal y dramáticamente hablando– a un nivel de gran relieve que tranquilizó sin duda el resto, algo amateur, del cast. Felicítese al Ensemble Aedes, coro de gran prestigio que cumplió perfectamente su cometido.
Mucho se esperaba de la dirección de escena de Thomas Jolly, recién llegado al mundo lirico y venido del mundo del teatro. Un primer trabajo, Eliogabalo, pedido por la Opéra National de Paris (ver crítica en ÓPERA ACTUAL 196) no había permitido una visión muy satisfactoria del joven director. La escenografía de Thibaut Fack dispuesta en tres niveles dio al regista múltiples posibilidades que aprovechó acertadamente.  * Jaume ESTAPÀ
 
 
 
 
 

 

Share this:
 
 
 
 
 
Contáctanos
 
Dir:C/ Loreto 13-15, Esc. B. entlo 1ª, 08029,- BARCELONA
 
Tel: (+ 34) 93 319 13 00