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Borja Quiza: en el Real, La zarzuela y el Liceu

Gran Teatre del Liceu
Rossini L`ITALIANA IN ALGERI
Varduhi Abrahamyan, Luca Pisaroni, Maxim Mironov, Giorgio Caoduro, Sara Blanch,
Lidia Vinyes-Curtis, Toni Marsol. Dirección: Riccardo Frizza. Dirección de escena: Vittorio Borrelli. 13 de diciembre de 2018.
 
Varduhi Abrahamyan y Luca Pisaroni fueron Isabella y Mustafá en el primer reparto de L’italiana in Algeri en el Liceu. Ambos compartieron escenario junto al Lindoro de Maxim Mironov y al Taddeo de Giorgio Caoduro // G. T. del Liceu / Antoni BOFILL
 
Esta ópera bufa del Rossini de juventud –la compuso en tan solo 18 días y a la edad de 21 años– es un verdadero divertimento que ya contiene muchas de las características de la obra de madurez del compositor de Pésaro. No suele programarse demasiado y en el Liceu ha tenido tan solo cuatro producciones, la última de las cuales subió al escenario barcelonés en 1982. En esta ocasión se presentaba en un montaje del Teatro Regio de Turín con una escenografía basada en unas celosías gigantes que decoraban todo el escenario, un mar de fondo y una serie de espacios creados sobre la base de paneles móviles con fuentes, mobiliario y un rico vestuario que recreaban el palacio y el harén del bey o gobernador de Argel. Se trata de una producción muy correcta concebida por Vittorio Borrelli, que enfatiza el aspecto bufo de la obra con numerosos detalles en el movimiento de los intérpretes y del coro –algo excesivo– y con una serie de simpáticos personajes, como el musculoso eunuco que amenizan la trama.
Riccardo Frizza realizó una lectura atenta y profunda de la partitura, con un gran control de las voces y de los concertantes y números de conjunto, especialmente en el alocado final del primer acto. Meritorio el trabajo del Coro del Liceu, que se mostró compacto y muy adecuado en su labor canora y actoral a pesar de la dificultad en el registro agudo de algunos pasajes del primer acto y de su amplia participación canora.
En el apartado vocal destacó especialmente la mezzo francoarmenia Varduhi Abrahamyan, que debutaba en el coliseo barcelonés imponiendo una voz amplia y un muy destacado registro grave, respondiendo con excelente musicalidad y cuidadas agilidades en el papel principal de Isabella. Además, su presencia escénica y unas muy buenas dotes actorales hicieron que recibiese los mayores aplausos de la velada. El bajo-barítono Luca Pisaroni fue un Mustafá de amplia voz y sonoro registro que brilló sobre todo en su actuación actoral, aunque el peso de su voz le restase brillo a las agilidades y coloraturas. Taddeo, también enamorado de Isabella, fue muy bien resuelto por el barítono italiano Giorgio Caoduro, con un destacado lucimiento en todas sus intervenciones. Por su parte, el tenor ruso Maxim Mironov fue un Lindoro de gran clase y bello timbre, a pesar de que le faltó algo de proyección y brillantez para redondear un personaje de extrema dificultad como el verdadero amor de Isabella. La soprano Sara Blanch demostró la calidad de su registro agudo en el personaje de Elvira, la desesperada mujer del bey, un papel fundamental en esta trama de enredos. Más que correctos la Zulma de la mezzo Lidia Vinyes-Curtis y el Haly de Toni Marsol. La velada resultó ser bastante divertida gracias a un reparto cohesionado y a una producción con numerosos y simpáticos gags –como los bañistas perseguidos por un tiburón o el gran almohadón en el que Mustafá recibe a Isabella–, pero en la que en ocasiones se exageraban los movimientos cuando los solistas estaban cantando sus difíciles arias. A pesar de ello el espectáculo fue recibido con numerosos aplausos para todos los intérpretes y para el equipo de la producción.  * Fernando SANS RIVIÈRE