ÓPERA ACTUAL 222 (marzo),
ya a la venta en papel y digital.

Consulta gratis el Especial Temporada Operística Española 18/19 editado conjuntamente con Ópera XXI

Borja Quiza: en el Real, La zarzuela y el Liceu

Ópera de Oviedo
Teatro Campoampor
Mozart. LA CLEMENZA DI TITO
AlekShrader, Carmela Remigio, Alicia Amo, Daniela Mack, Anna Alàs i Jové, Josep MiquelRamón. Dirección: Corrado Rovaris. Dirección de escena: Fabio Ceresa. 16 de diciembre de 2018.
 
Alek Schrader (Tito) y Alicia Amo (Servilia), en el estreno de La clemenza di Tito en la temporada de Ópera de Oviedo, título en el que también participaron Carmela Remigio y Daniela Mack en los roles de Vitellia y Sesto, respectivamente. // Ópera de Oviedo/Iván MARTÍNEZ 
 
Solo en una ocasión se había representado en la capital asturiana La clemenza di Tito de Mozart y no en el marco de la temporada de ópera, sino en una función organizada por la Universidad de Oviedo, en la década de los noventa del pasado siglo. Por lo tanto, estas nuevas funciones se convirtieron casi en un estreno mozartiano. La velada se saldó con gran éxito de público, sobre todo porque se consiguió, por encima de todo, un perfecto equilibrio de factores que tuvo en el maestro Corrado Rovaris uno de sus principales pilares. El director evidenció su especial acierto en el estilo mozartiano, con un trabajo vigoroso y lúcido desde el foso que contagió al coro y a los solistas con una lectura sobria y en la que cada matiz fue especialmente luminoso por sus aportaciones a la partitura.
Consiguió Rovaris que el reparto remase en la misma dirección y, de este modo, supo nivelar carencias en beneficio de la labor de conjunto. Por encima de todos hay que destacar el Sesto de la mezzo Daniela Mack, de expresividad contrastante y sobrados medios vocales, con una emisión sólida en todos los registros. Faltó esta regularidad en el Tito de Alek Shrader, que vio cómo en la zona alta la voz se achicaba, con alguna que otra dificultad en los pasajes más comprometidos. Su acertado trabajo actoral compensó un tanto la irregular prestación vocal. De menos a más fue evolucionando Carmela Remigio en el siempre endiablado rol de Vitellia. En el segundo acto, con mayores acentos dramáticos, destacó con más energía. Sobrada y deliciosa la Servilia de Alicia Amo, muy bien resuelto el Annio de Anna Alàs i Jové, tanto en el apartado vocal como en el escénico, y seguro y contundente el Publio de Josep Miquel Ramón.
La producción, procedente de la Ópera de Lausanne, y firmada por Fabio Ceresa, también sumó al triunfo de la velada, con su estética decadente y manierista, en una mixtura de estilos que va muy bien a la trama y en la que cada personaje tenía dibujado su carácter de manera muy nítida para el espectador. Un trabajo escénico sugerente capaz de encontrar un camino narrativo atractivo que refuerza los valores que Mozart quiso transmitir con la obra.  * Cosme MARINA