Staud.  DIE WEIDEN (The Willows)
Estreno absoluto
Rachel Frenkel, Tomasz Konieczny, Thomas Ebenstein, Andrea Carroll, Monika Bohinec, Herbert Lippert, Donna Ellen, Alexandru Moisiuc, Wolfgang Bankl, Katrina Galka, Jeni Houser. Dirección musical: Ingo Metzmacher. Dirección de escena: Andrea Moses. 16 de diciembre de 2018.
 
Dos momentos de la puesta en escena de Andrea Moss de Die Weiden, estreno absoluto de la Staatsoper de Viena bajo la batuta de Ingo Metzmacher. // Ópera de Viena/Michael PÖHN 
 
La Staatsoper de Viena encargó al compositor austríaco Johannes Maria Staud una ópera cuyo estreno se realizaría en diciembre de 2018. La expectación durante la preparación y los ensayos fueron grandes, como grande fue la decepción ante los resultados. Con el libretista alemán Durs Grünbein el músico concibió una ópera sin el menor sentido dramático, hecho que el mismo reconoció al decir que no es trataba de teatro musical. ¿Qué era, entonces? Quizá una exposición de teatro con el aditamento de música y texto hablado tanto en los actores como en los cantantes y un canto que recordaba a otros espectáculos musicales. El libreto no resultaba fácil de entender y el público tenía grandes dificultades para identificar y seguir la evolución de los personajes. El argumento describe el viaje de la judía Lea con su novio Peter por un anchuroso río, ocasión en la que se encuentran con representantes de los actuales partidos políticos populistas y radicales, ante los que defienden los derechos de asilo para los inmigrantes. Falta, sin embargo, fuerza dramática al relato y la convicción necesaria para impresionar al público.
En cuanto a la música, ha de decirse que consta ante todo de ritmos y ruidos: solo en algún momento asoma el interés melódico con fragmentos que recuerdan el Lied alemán o alguna cita de Wagner. Seguramente los autores creyeron que con ello bastaría pero en realidad no fue así. Lo mejor de la velada fue la puesta en escena de Andrea Moses, que debutaba en la casa y que podía contar con una opulenta escenografía de Jan Pappelbaum, un buen vestuario de Kathrin Plath y una serie de efectivos vídeos de Arian Andiel, todo lo cual garantizaba un espectáculo de gran porte. Rachel Frankel hizo una interpretación maravillosa del rol de Lea, hasta ahora el más importante encomendado a la joven mezzosoprano en Viena. Tomasz Konieczny la secundó admirablemente como Peter. Thomas Ebenstein y Andrea Carroll dominaron perfectamente los papeles de la segunda pareja, Edgar y Kitty, resolviendo sus difíciles cometidos con notable virtuosismo. En cometidos menores intervinieron Monika Bohinec, Herbert Lippert, Donna Ellen, Katrina Galka y Jeni  Houser con buenas aportaciones, mientras Alexandru Moisiuc y Wolfgang Bankl se situaron a un nivel algo inferior. Los dos actores, Sylvie Rohrer y Udo Samuel no dieron la impresión de ser necesarios. Ingo Metzmacher, con su gran experiencia en la música contemporánea, hizo un buen trabajo desde el podio, con la orquesta dando lo mejor de sí misma y el coro cantando con corrección. No hay duda de que encargar obras nuevas es algo importante y necesario, pero a la vista de los resultados en este caso el coste de la operación no ha quedado justificado.  * Gehard OTTINGER