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Borja Quiza: en el Real, La zarzuela y el Liceu

The Royal Opera House – Covent Garden
Humpderdinck HÄNSEL UND GRETEL
Jennifer Davis, Hanna Hipp, Michaele Schuster, Eddie Wade, Christinas Gansch, Haegge Lee. Dirección: Sebastian Weigle. Dirección de escena: Antony McDonald. 13 de diciembre de 2018.
 
Antony McDonald firmó la nueva producción de Hänsel und Gretel para la Royal Opera House © ROH / Clive Barda
 
Fábula muy conocida compuesta por un admirador de Richard Wagner y dirigida en su première mundial en 1893 por Richard Strauss, Hänsel und Gretel contiene todos los elementos típicos de las historias de los hermanos Grimm. Las fábulas reflejan las épocas en que fueron escritas y esta no es una excepción. También la música de Humperdinck deja escuchar una larga lista de citas de sus óperas que todo wagneriano de ley reconocerá. Hay mucho de Los maestros cantores, de El anillo e incluso hay momentos en que parece una parodia. Sin embargo, el compositor se las arregla para crear un idioma musical propio y muy atractivo y con un libreto de su hermana Adelheid se convierte en encantador.
La nueva producción de Antony McDonald es tradicional, pero a su vez también es una propuesta traviesa en la que durante el tercer acto se ve la casa de la bruja como una fiel reproducción de la casa de Psicosis de Alfred Hitchcock con un enorme cuchillo atravesando el techo. Cuervos negros posados sobre el techo también recordaban a Los pájaros del mismo director inglés. Los momentos mágicos del segundo acto estaban bien resueltos, pero la escena final con la bruja era un poco torpe aunque divertida. Ver a la hechicera ser empujada dentro de una enorme batea llena de chocolate era predecible y nada sofisticado, pero en una producción tan tradicional fue divertido. El movimiento de los cantantes fue creíble y muy bien logrado.
La más meritoria creación fue la de la joven mezzo polaca Hanna Hipp, cuyo Hans fue simplemente ideal: no solo lució como un joven adolescente, sino que se movió con soltura, bailando con pasos complicados de forma natural, convirtiéndose en el hermano que protegía a su hermana y cantando con voz perfecta para el rol. A su lado la joven irlandesa Jennifer Davis –cuya Elsa este año en esta casa había causado muy buena impresión– destacó por una voz bella, dúctil, actuando sin exagerar o tratando de hacerse la inocente. Michaela Schuster fue la Madre sufriente, una mujer bajo la presión de la pobreza que se arrepentía de haber mandado a sus hijos al bosque, y Eddie Wade encarnó al Padre, un hombre bonachón y tolerante. Como la Bruja, Gerhard Siegel destacó su acostumbrada y fascinante voz cortante y dicción penetrante; como actor era la maldad personificada. Christina Gansch, cuya Mélisande en Glyndebourne fue magnífica, debutaba como El Hada del Rocío, cantada con voz suave, bellísima y dulce.
Hänsel und Gretel es una obra que se programa mucho durante la Navidad en según qué teatros, pero en realidad contiene facetas muy oscuras. Sebastian Weigle debutaba en este teatro y triunfó con una lectura brillante, detallada, con excelentes solos y transparencia sonora, guiando a esta fábula hacia un final muy feliz.  * Eduardo BENARROCH