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Borja Quiza: en el Real, La zarzuela y el Liceu

Metropolitan Opera
Puccini  IL TABARRO/SUOR ANGELICA/GIANNI SCHICCHI
Marcelo Álvarez, Amber Wagner, George Gagnidze, Mary Ann McCormick, Maurizio Muraro; Kristine Opolais, Stephanie Blythe; Plácido Domingo, Kristina Mkhitaryan, Atala Ayan, Gabriella Reyes. Dirección: Bertrand de Billy. Dirección de escena: Jack O’Brien. 23 de noviembre de 2018.
 
La velada, protagonizada por el homenaje a Plácido Domingo, también incluyó la representación de un Tabarro protagonizado por Marcelo Álvarez y Amber Wagner // The Metropolitan Opera / Ken HOWARD
 
Plácido Domingo realizó su debut neoyorquino con la New York City Opera en 1965 y solo tres años más tarde cruzó la gran plaza del Lincoln Center para cantar por primera vez en la nueva sala de la Metropolitan Opera. En ella ha desarrollado buena parte de su carrera rompiendo todo tipo de récords artísticos y aún sigue siendo una de las más brillantes estrellas de sus temporadas. La compañía estadounidense quiso celebrar los 50 años del debut del artista madrileño con un emotivo acto aprovechando su presencia en Il Trittico de Puccini, en el que Domingo participó como Gianni Schicchi. En el homenaje, que tuvo lugar entre las representaciones de Il tabarro y Suor Angelica, se proyectó una breve película de su historial más memorable y el director general del Met, Peter Gelb, le hizo entrega de un trozo de madera del antiguo escenario del Met con una placa conmemorativa.
 
Domingo cantaba el papel de Gianni Schicchi por primera vez en Nueva York, y lo hizo con gran agilidad tanto física como vocal, aparentando un personaje mucho más joven en la complicada y comiquísima dirección escénica de Jack O’Brien. A la del español se sumaron las divertidas actuaciones de Stephanie Blythe, Maurizio Muraro, Tony Stevenson y Gabriella Reyes como Zita, Simone, Gherardo y Nella, respectivamente. Atala Ayan no se mostró ni tan joven ni tan fresco como se hubiera podido pensar de su Rinuccio y la debutante Kristina Mkhitaryan demostró que todavía le faltan tablas para abordar los grandes escenarios. Gianni Schicchi puso punto y final a un Trittico que se había iniciado con un Tabarro que en esta recuperación resultó ser la mejor lograda de las tres óperas, con el elenco vocalmente más homogéneo. Lo encabezaba el tenor argentino Marcelo Álvarez, que se mostró en excelente forma interpretando al primer Luigi de su carrera. Amber Wagner inculcó a Giorgietta un timbre wagneriano con su caudalosa voz de soprano y George Gagnidze fue un impresionante Michele. El resto del cast incluyó a Mary Ann McCormick (Frugola), Maurizio Muraro(Talpa) y Tony Stevenson (Tinca), quienes mantuvieron un alto nivel vocal y dramático.
 
Después del acto de homenaje llegó Suor Angelica con el regreso de Kristine Opolais, ahora en el rol titular de esta obra, demostrando una vez más que su nivel de actuación y compenetración con sus personajes es natural y convincente, pero su seca y destimbrada voz no puede hacerles justicia a las celestiales melodías puccinianas, contentándose solamente con sacar las notas afinadas. La verdadera estrella de la ópera fue la intocable Stephanie Blythe, que como la Principessa arrasó vocalmente junto a una presencia escénica escalofriante. Bertrand de Billy dirigió sin insistir demasiado en rubati y con poca sincronización con el escenario. Este último aspecto quizá se vio acentuado por el nuevo plan adoptado por la compañía, que ha reducido la cantidad de ensayos para reducir gastos. La hiperrealista escenografía diseñada por Douglas W. Schmidt y la iluminación de Jules Fisher y Peggy Eisenhauer recibieron casi tantos aplausos como los solistas, que también fueron saludados con entusiastas ovaciones.  * Eduardo BRANDENBURGER