Festival Life Victoria
Sant Pau Recinte Modernista. Sala Domènech i Muntaner.
Cristina Faus. José Antonio Domené, arpa. 16 de noviembre de 2018.
Christopher Maltman. Malcolm Martineau, piano. 20 de noviembre de 2018.
Kate Royal y Benjamin Appl. Graham Johnson, piano. 23 de noviembre de 2018.
 
Benjamin Appl, Kate Royal y Graham Johnson en el último recital del Festival Life Victoria 2018  // Festival Life Victoria
 
Entre un “Donde lieta uscì” en la voz grabada de Victoria de los Ángeles, el haberse dedicado al recital a la memoria de Carmen Mateu de Suqué y la reverencia final de una “Casta diva” cantada en honor de la recientemente fallecida Montserrat Caballé, el recital de la mezzosoprano Cristina Faus en el Festival Life Victoria se tiñó de homenajes a unir al que de hecho caracterizaba el programa en la figura de María Malibrán, que le había salido a su padre Manuel García cantante y aún compositora de mucho cuajo. José Antonio Domené, que acompañaría el recital al arpa y que pudo lucirse en solitario en dos breves piezas de Rossini y Boscha, añadió a lo para este tipo de reuniones exótico del instrumento una admirable limpieza en la digitación que añadió halo poético al lenguaje del canto. Faus se paseó por todo el repertorio con una voz bien proyectada e igual en todos los registros, brillante cuando convenía –¡cómo supo rematar el polo de El poeta calculista!– y sugestiva en toda la exposición, dando el debido peso a la página del Otello rossiniano y subrayando con talento los ecos de Cenerentola y Puritani en la Légende de Marguerite y La ricordanza. Si quizá podría ponerse algún reparo a lo borroso de la dicción, es pecadillo del que se la puede absolver dada la brillantez de todo lo orecido.
Belén Roig, la representante de las nuevas generaciones, prologó el recital con un programa peligroso por lo prodigado de algunas de las piezas pero resuelto con desenvoltura, cualidad que acompañó también a su versión del duetto gatuno de Rossini ofrecido en compañía de la cantante de Benissanó.
Días después, el lujoso espacio destinado a las bestezuelas –Carnaval de los animales en el título– lo ocuparía la prestigiosa presencia del barítono Christopher Maltman, al que acompañaba con su minuciosidad y su gusto habituales el ilustre Malcolm Martineau. Fue toda una exhibición de poderío vocal –la suya es una voz de calidad y no un sucedáneo como lo que a veces despachan otros especialistas– y, por poner dos ejemplos significativos de su talento de cantante decidor, bastaría oírle en la exigente Löwenbraut de Schumann o en ese peculiar The Gnu debido al ingenio conjunto de Michael Flanders y Donald Swann para certificar un talento de liederista. Dos bien recibidas propinas de Schubert –Trucha incluída– cerraron un recital que un convencido publico aclamó.
Sofía Esparza Jáuregui, con el apoyo pianístico de Michel Reynoso, abrió la velada con una voz atractiva y un elegante fraseo, que sin duda mejorará cuando resuelva con mayor naturalidad un enfoque del registro agudo aún algo brusco.
Por último, y resguardados tras el magisterio de Graham Johnson, una vez más acompañante perfecto, Kate Royal y Benjamin Appl diseñaron un programa amplio y variado en su cita del 23 de noviembre, muy centrado en los dúos aun sin excluir las intervenciones individuales en la sucesión de piezas de Schumann –Royal– y Schubert –Appl– que en la primera parte de la velada abrocharon con un duo del segundo de ellos. Las características del canto de la soprano inglesa, de fascinantes sonidos flotados y presencia puntual de apoyos áfonos en las notas bajas, y del barítono, con su canto un tanto plano e irregular distribución del esmalte vocal, permearon la actuación del dúo, musicalísimo en todo momento, en una actuación mancomunada que tuvo tanto de comedida como de refinada. El público, muy numeroso, jaleó con prodigalidad a ambos intérpretes y a su ilustre acompañante al final. Nadie echó en falta el té y las pastas.  * Marcelo CERVELLÓ