Teatro alla Scala 
Strauss. ELEKTRA
Waltraud Meier, Ricarda Merbeth, Regine Hangler, Roberto Saccà, Michael Volle. Dirección: Markus Stenz. Dirección de escena: Patrice Chéreau. 18 de noviembre de 2018.
 
El montaje de Patrice Chéreau volvió al escenario de La Scala con éxito sobre todo gracias a las voces de Waltraud Meier (Klytämnestra) y Ricarda Merbeth como (Elektra). // Teatro Alla Scala de Milán 
Tras cuatro años volvió la afortunada producción de Elektra con dirección escénica de Patrice Chéreau, decorados de Richard Peduzzi y vestuario de Caroline De Vivaise. De entrada, se podría decir que el montaje perdió lo que de novedad tenía en 2014 y que, aún siendo en definitiva un buen espectáculo dio la impresión de haber cogido algo de polvo. Dicho esto, habría que hacer constar que la vertiente musical fue muy notable. A pesar de la ausencia después del estreno –esta crónica se refiere a la ‘última función’, fuera de abono– de Christoph von Dohnany, la presencia en el podio del maestro Markus Stenz, que tenía que dirigir el estreno de Kurtag y que se hallaba disponible, pudo garantizar una lectura emocionante, en la que le protagonismo de la orquesta de la Scala fue resplandeciente.
En escena se vio a la siempre espléndida Waltraud Meier en el papel de Klytämnestra y, aunque el paso de los años empieza a notarse en ella, su nivel artístico es siempre altísimo y en consecuencia obtuvo un gran triunfo personal. También fue cálidamente acogida la protagonista, Ricarda Merbeth, que ocupaba el lugar de la magnética Evelyn Herlitzius de hace cuatro años. Voz sólida e intérprete notable, feroz y doliente a la vez, destacó tanto en el canto casi gritado como en la sutileza de los matices. Como contraste a su furia vengativa, bestial a veces, la muy dulce y humana Chrysothemis de la soprano Regine Hangler ofreció una voz tersa y bien emitida. Muy buena la participación del tenor Roberto Saccà, Aegist de voz cortante pero bien timbrada y convincente y la del bajo-barítono Michael Volle, un auténtico lujo en el papel de Orest. El resto del reparto resultó prácticamente el mismo de la vez anterior y estuvo muy centrado tanto escénica como vocalmente. Fue una lástima que en la sala se aprecieran numerosas butacas vacías, pero en cualquier caso el éxito de la función se tradujo en grandes aplausos y llamadas a saludar al final. * Andrea MERLI