Gran Teatre del Liceu.
Concierto Piotr BECZALA.
Obras de Verdi, Bizet, Moniuszko, Puccini, Berlioz,  Cilèa y Giordano. Dirección: Marc Piollet. 24 de noviembre de 2018.
 
Piotr Beczala durante su concierto en el Liceu barcelonés el pasado mes de noviembre. // Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL 
 
Antes era relativamente factible asistir a un concierto de divo tenor. Hoy ya no, entre otras cosas porque divos ya no hay o se les niega el apelativo con alguna que otra excepción alentada por los sellos discográficos. Pero habrá que revisar las plantillas porque en el Liceu ofreció en noviembre un concierto con la orquesta de la casa a todo un divo tenor. Piotr Beczala, el cantante polaco que aquí hizo ya un espléndido Faust –la versión cercenada que de la obra se dio no lo era tanto– , un Werther de leyenda y un Ballo que fue discutido por algunos, ha ostentado ahora galones de tenor de alto rango, con una demostración de facultades que incluía un agudo espectacular y unos graves muy bien asentados, con una dicción preciosa que solo tuvo el inconveniente de unos pequeños errores en el texto, cosa sin importancia como no la tuvo el ocasional tratamiento abierto de la emisión en el registro central. Un lujo poder oír la resolución del “Celeste Aida” con ese filado en pianissimo que, contrariamente a la intención del compositor, siempre se omite en las representaciones de la ópera, como lo fueron ese casi imperceptible smorzando al final del aria de la flor de Carmen o la línea inconsútil del Adiós a la vida de Tosca, y un lujo suplementario el poder acceder a una página de la Halka de Stanislav Moniuszko. Una sucesión de arias, varias de ellas pertenecientes ya a su más reciente repertorio, que acompañó con criterio Marc Piollet, que leyó bien la obertura de Luisa Miller pero que, extrañamente, firmó un preludio del tercer acto de Carmen ligeramente descompuesto. El entusiasmo del público se desbordó al final del concierto, y no sin razón. De esto va a haber cada vez menos.  * Marcelo CERVELLÓ