Metropolitan Opera
Boito MEFISTOFELE
Christian Van Horn, Michael Fabiano, Angela Meade, Raul Melo, Jennifer Check. Dirección: Carlo Rizzi. Dirección de escena: Robert Carsen.  16 de noviembre de 2018.
 
Christian Van Horn protagonizó Mefistofele en Nueva York © Metropolitan Opera / Karen Almond
 
No vista en Nueva York desde su première en 1999-2000, la innovadora producción de Robert Carsen –que causara cierto escándalo por su estilo moderno– en esta su primera reposición, casi veinte años más tarde, dio la impresión de ser mucho mas naïf, con efectos visuales retro que con la tecnología actual ni se hubieran pensado en su momento. Pero como una postal de la época esta producción sigue teniendo un encanto especial. Originalmente se había planeado presentar en este período la ópera I Lombardi, pero la compañía decidió reemplazar el título para evitar fomentar la volátil atmósfera socio-religiosa que esta plagando la política actual del país. El Met decidió utilizar al mismo equipo de solistas; en general obtuvieron un resultado eficaz a pesar del cambio de roles, pero sin llegar a brillar como lo habían hecho ya en otras representaciones de la obra verdiana. 
El rol de Mefistofele estuvo a cargo de Christian Van Horn, último ganador del Premio Tucker, que asumió su rol más importante con la compañía y demostró poseer todos los requisitos para una carrera internacional de renombre que aún está en sus inicios. Su atractiva voz de bajo es potente y bien emitida, y si a los más extremos agudos y graves le faltaron un poco de foco seguramente se irán asentando con el tiempo. Su alta estatura física es ideal para el papel y su actuación fue relajadamente natural. Fausto estuvo a cargo de Michael Fabiano, quien ya está estableciéndose como uno de los jóvenes tenores más importantes de la casa. Sigue progresando en su desarrollo técnico, con un viril instrumento de tenor de gran espectro, emotivo, a la vez que protagonizó una interpretación dramática  apasionadamente seductora.  Angela Meade fue una vocalmente excelente Margherita, con una voz de soprano de posibilidades aparentemente infinitas,  pero a pesar de su implicación su estilo de actuación llega a ser contraproducente debido también en cierta medida a su desafortunado vestuario.  Todo lo contrario se puede decir de los hermosos diseños griegos lucidos por Jennifer Check (Elena), cuya vocalización fue mucho menos glamorosa. Raúl Melo fue un Wagner de atractiva voz, mientras que Theodora Hanslowe y Samantha Hankey fueron Marta y Pantalis, respectivamente; ambas, olvidables.
La estrella de la noche fue sin duda el coro, que estuvo en su mejor momento tanto en la partes más celestiales y como en las más infernales de la trama. Bajo la batuta de Carlo Rizzi la orquesta estuvo bien, pero no tan esmerada como podría. En general todos los momentos más grandiosos fueron anticlimáticos, como si les hubieran puesto los frenos antes de llegar al máximo punto de expresión sensorial.  * Eduardo BRANDENBURGER